ENTRE LA DISTINCIÓN Y LAS EMOCIONES

 

ARTICULO ENTRE LA DISTINCION Y LAS EMOCIONES

 

El ser humano está hecho de procesos autónomos, aquellos que dibujan la liberalidad descargade este. Sin embargo, lo primero viene de cuna y lo segundo de la expresión humana de eticidad.

 

De otro lado, para entender al hombre debemos tener en cuenta cuál es su fortaleza principal y no es otra que la habilidad de relacionarse con los demás,  máxime si este se encuentra presente en el diario vivir, es decir, estar en contacto con su propia realidad, igualmente entender el concepto de biología cultural, esto es, esos elementos que lo hacen único para integrarse al rol social, a su compartir y en especial a cambiar su mirada frente al convivir con el otro.

 

Según Humberto Maturana (pensador chileno) la transformación del hombre depende del camino hacia el amar, desarrollando sus expectativas y algunas veces sintiendo frustración porque estas no se cumplen, o no se aprenden o no se comparten, valor esencial del individuo, compartir y entregarse al otro, de allí la importancia de las habilidades relacionales del individuo. Pues, el hombre no es sujeto de modelos y mucho menos de mecanismos de predicción, lo que sí es de   comprender al otro, ya que si puedo cambiar yo, también puedo cambiar el mundo parafraseando a Maturana.  Ahora bien, la única manera de entender el mundo de las relaciones entre individuos, es viviendo el presente, ya que no se concibe otro tiempo y espacio sino el actual.

 

Nos encontramos en La Tierra del Olvido, no en la canción de Carlos  Vives y su orquesta con muchos instrumentos, sino en el lugar en el cual desplegamos toda nuestra actividad cognitiva y volitiva, permitiendo que el ser antisocial nos gane la carrera frente a la percepción actual de la vida y sus fenómenos, o como  diría otro pensador Yo y mis circunstancias, dejando que la subjetividad entienda las distinciones entre lo humano, lo divino, lo social, político y económico conforme a como los demás los perciben, en contra de mi autonomía y mi liberalidad.

 

Hemos dejado de encontrarnos para pensar, valga decir, ejercitar la ideología crítica  para enfrentarnos al  enemigo que creamos, o que no aceptamos dentro de nuestra diversidad. Vivimos en una sociedad de desconfianza, en virtud a la cantidad de realidades que hay como personas existen; enfrentamos conflictos con emociones, dejando que  estas transformen las acciones y sus circunstancias, entendiendo que el problema no está por fuera de la zona de confort del individuo, sino en su propio interior, y es desde allí  en donde debemos hacer una influencia positiva de mis acciones frente a los fenómenos que observamos, y que muchas veces  suceden por la apatía existencial; se concluye que hasta tanto el problema no me toque no hago parte de la solución, nada más alejado de la realidad, y todo ello se corrige si desarrollamos habilidades relacionales, para entender inicialmente cuál es mi misión en este plano terrenal, cómo puedo cambiar mis circunstancias y aprender que en el decidir y no decidir está presente la autonomía del hombre.

 

 

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