30 AÑOS DE INJUSTICIA A LA JUSTICIA

ARTICULO 30 AÑOS DE INJUSTICIA A LA JUSTICIA

JUSTICIA

Cada seis de noviembre se cumple un año más de lo ocurrido en el Palacio de Justicia, salen personas conocidas y desconocidas a reclamar la inoperancia del Estado frente a este hecho tan abominable, en donde un grupo guerrillero pretendió cambiar la dirección política frente a la extradición, apoyados también por las mafias del país interesado en su no aplicación.

Aparecen salvadores y detractores, investigaciones e investigadores, procesos y sentencias, pero siempre en el ambiente queda la pregunta, hasta cuándo esperar la aplicación de una rápida y pronta justicia, en sofisma de distracción se ha convertido este principio, pues mientras unos esperan que esta llegue a otros no les interesa, bien para que no se esclarezcan los hechos o para no resultar involucrados ante los vejámenes que en la fecha  citada y edificación se cometieron.

 

También surge la pregunta si esa era la respuesta justa del Estado, entrar a sangre y fuego al Palacio para liberarlo de la ocupación y de los personajes indeseables que se lo habían tomado, algunos estamos de acuerdo y otros no. Sin embargo, había que salvar la institucionalidad, preservando la constitución y la ley, pero ha quedado claro que tanto a guerrilleros del M 19 como a las fuerzas del Estado les quedó grande dicho enfrentamiento, no solamente por la inexperiencia de las partes sino de la decisión de la clase dirigente, pues unos hicieron lo que pudieron, otros los de la vista gorda y a otros ni les importó, un desgobierno total frente a la  gravedad de lo que se evidenciaba.

 

Han pasado treinta años y nos rasgamos las vestiduras diciendo que ahora si es la hora de la verdad, ahora si van a caer presidentes y militares, recordemos que los del M 19 tuvieron su momento de perdón y olvidó y son los únicos que han ganado; pero lo que sí está claro es que los desmanes de las fuerzas del Estado sobrepasaron los derechos humanos de aquellos que salieron vivos del Holocausto, estos eran los que había que proteger, pues eran sobrevivientes de un enfrentamiento, pero todos sabemos lo que sucedió, también como fueron encontrados algunos cadáveres y hasta como fueron muertos.

 

Decir que no hay culpa ni culpables es tapar el sol con un solo dedo, igualmente que no se debe aplicar justicia frente a estos desmanes, es considerar que el Estado ni sus entes funcionan, y mucho menos se respetan los Derechos Humanos ni el Derecho Internacional Humanitario ni las convenciones de Ginebra,  entonces a qué estamos jugando. A un Estado indolente o a unos  asociados que nos consumió la historia con un silencio cómplice, sin embargo algún día llegará la justicia frente a la injusticia  y también que seremos partícipes de alguna manera a las decisiones que se tomen.  Parafraseando a Voltaire siguiendo el devenir histórico de la nación, se ve que no  tendría otro fin.

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