INCERTIDUMBRE Y CRISIS

Esta es una invitación a reflexionar críticamente acerca de los ideales, su lugar en la formación de la identidad de los seres humanos, igualmente identificar cuál es ese mapa local que permite observar la distancia del individuo y todos aquellos fenómenos implicados en la incertidumbre existencial que nos llevan a recorrer la crisis para comprenderla.

Cuál sería ese cuestionario que nos haga reflexionar acerca de la crítica y deconstruída sociedad en la que nos encontramos, pues las teorías de los expertos nos han mostrado las posibilidades de las múltiples soluciones y mucho menos recuperar la esperanza de ese miedo que nos obnubila el pensamiento; pues para nadie es un secreto que a muchos el miedo superó las esperanzas y a otros las mismas esperanzas los hizo superar ese miedo, que permitió que lo sucedido en el mundo siga elevando los motivos de evadir esa angustia vivencial.

La importancia de pensar en sí mismo, en su propia identidad como un ejercicio pragmático y activo de entender que la incertidumbre va en descenso, frente al ascenso de la esperanza. Existe una polarización entre los problemas y la solución de los mismos, de los partidos políticos y las soluciones de Estado, de los ricos y los pobres y sus grandes diferencias; una incertidumbre que genera crisis por la falta de visión desde lo humano hasta lo espiritual, desde la transformación de las certezas en incertezas, corriendo esos riesgos inminentes en búsqueda de la seguridad en lo económico y en lo social.

«Reconocer la discrepancia entre lo que es y lo que debe ser, es a menudo el inicio del viaje crítico». Y en efecto, reconocer en los diferentes campos en donde las desigualdades hacen mayor impacto es vital, para que el ser humano aplique como componente social. Si el hombre, es sujeto de conocimiento también lo es, esa prioridad absoluta de remediar los fenómenos que no lo dejan comprender precisamente esas incertidumbres, en especial en la democracia, en donde el partido político que rige el gobierno se hace el de la vista gorda, protegiendo esa seudo-democracia con procesos de paz, con procesos socialistas, con procesos económicos o comunistas, justicias con injusticias, desdibujando precisamente el sentir del asociado, generando una crisis, que para algunos, esta es generadora de soluciones pero muchas veces esas crisis generan más crisis sin soluciones a la vista.

Decía Sócrates “solo sé que nada sé “, para unos, estas palabras indican que nada importa mientras las situaciones no los toquen, es decir, estar fuera de la crisis nacional y mundial, por el contrario, el arte y la ciencia nacen de la inconformidad, existe una reinvención, reinterpretación o recreación de los fenómenos sociales en pos de asomarnos a una dignidad universal, de alimentar el espíritu de la indagación para interpretar el sentir de nuestros congéneres con el fin de acabar con la incertidumbre y sus crisis, para lograr ojalá en un futuro próximo una paz o extraer a cuenta gotas dentro de esa aldea global los motivantes y podamos decir: “el salón de clase es todo el mundo.” (Ramin Jahanbegloo, Filósofo iraní), entendiendo que el salón no es ese cuarto de escuela sino todo aquello que se observa a través de la experiencia, de lo vivido y lo aprendido.

 

 

¿Quién cosechará los beneficios y quién las pérdidas? (Boaventura de Sousa Santos)

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