LA DESESPERANZA Y LA ESPERANZA

Aires de impotencia y resignación están en el ambiente del ser humano, ello por las quejas concentradas en lo profundo de la sociedad, del entorno y del medio ambiente. Recopiladas a través de muchos años de inconsciencia, de incongruencia entre lo que se promete y no se cumple o con las políticas que nunca concuerdan con la necesidad del país.

De otro lado, revisando la historia encontramos que el Maquiavelo generalizado de los políticos y gobernantes, aunado a la indolencia del hombre, han permitido permear el temor y la libertad. Refugio en el cual el hombre se siente excluido, marginado, asilado, aislado y meditabundo de sus propias frustraciones.

Morimos convencidos de la pérdida de la voluntad, del pensar y del estado del alma, pues nada nuevo se vislumbra en el ambiente. Cómo pensar que la situación mejorará cuando vemos a diario corrupción y más corrupción, atropellos y más atropellos y lo peor de todo una justicia que ronda la injusticia.

La pregunta es: ¿a quién creer? si estamos encadenados a una voluntad que no tiene el alma libre, a un mundo en donde la desesperanza le ganó a la esperanza, y la resignación superó el milagro que todos esperamos, esto es, una lotería o un chance o un baloto o un regalo divino que no se sabe cuándo ocurrirá.

“La libertad es como la vida: solo la merece quien sabe conquistarla todos los días” (Goethe) y para ello hay que derrotar la tiranía de la corrupción generalizada, políticos que no cumplen lo que prometen, una economía que supera las expectativas sociales, procesos de paz sin futuro o reinsertados que no saben qué hacer, senados y cámaras llenas de inconscientes que solo piensan en enriquecer sus bolsillos, olvidándose de quienes los eligieron.

El sacrificio social acostumbrado a recibir menos de lo que se les puede dar, un principio desarrollado groseramente de la evolución del pensamiento de Maquiavelo y su Príncipe, en el que la resignación superó el temor y el miedo a luchar, a protestar y no como otros vecinos, que sí tuvieron el valor civil de enfrentar al mal gobierno y políticos elegidos.

La esperanza persistirá cuando la desesperanza sea alejada de la voluntad y la conciencia, de la rutina y la opresión, en esta sociedad cómoda, en donde nos acostumbramos a vivir con poco cuando merecemos mucho, pues renunciamos a lo productivo y lo inherente del pensamiento del ser humano, ya que estamos dejando que otros manejen nuestra existencia, y castren la innovación y la creatividad, la adopción de nuevos métodos productivos y en donde el Estado apoye a los emprendedores.

La nobleza del hombre es superar la desesperanza, buscando elementos de esperanza en los que se descubra nuevamente la voluntad de pensar, y se desarrolle esa actividad inagotable e infinita de la creación de nuevos medios de trabajo, de estudio y de superación de esas falacias a las que nos hemos acostumbrado y en donde ya la paciencia está agotada, para salir de ese autoengaño en el que hemos crecido sin conquistar ese camino que conduce a la salida de las tinieblas existenciales en las que nos encontramos. “Constancia y más constancia, paciencia y más paciencia” como diría nuestro libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco.

Lic. Filosofía y Letras. USTA
Esp. Universitaria Epistemología y Gnoseología. U. León Barcelona
Esp. Planeación, Desarrollo y Administración de la Investigación. UMB

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