LA FORMACION DEL NUEVO MAESTRO

¿Qué es un maestro? La definición más fácil es decir que es un sujeto capaz de transmitir valores culturales y sociales, a través de la misión educativa a las nuevas generaciones. Otros tendrán conceptos diferentes, en virtud a la influencia de la globalización y de los avances tecnológicos.

Sin embargo, esta figura se ha ido profesionalizando, es decir, que la importancia de los empíricos que saben más por su experiencia se ha ido perdiendo, pues estos conocían los problemas sociales, su influencia en el medio y en virtud de ello generaban una especie distinta de alumnos hoy en desaparición.

Inicialmente los maestros estaban influenciados por el pensamiento de occidente, basta ver las luchas entre Bolívar y Santander por cambiar un sistema educativo que desde esa época presentaba dificultades para terminar con la hegemonía religiosa que a su vez también hizo mucho daño, pero a pesar de todo se cultivó una educación basada en ciencias, en matemáticas, áreas sociales, arte militar y otras que en su momento eran necesarias para el sistema.

Ahora bien, todo lo ha anterior ha servido para que el educador se convierta en imprescindible dentro del sistema educativo, ya que este tiene la oportunidad de sembrar ideas en forma coherente y sistemática con base en la filosofía y la ideología enraizada en la cultura y las costumbres, en la nueva concepción del mundo y la vigencia de la aldea global en que se ha convertido la sociedad.

Ahora bien, esto implica el desarrollo de un pensamiento humanista, reaccionario, conservador, revolucionario o tal vez de avanzada o tradicional, esto es, hay muchas maneras de enfrentar una sociedad difícil en la que se ha convertido no solo la colombiana sino la de otros países, en donde la desigualdad social es imperante, las políticas de estado en nada cambian el sistema educativo y mucho menos se preocupan por cambiar.

Basta ver las críticas que se le hacen a la filosofía para retirarla de las cátedras de secundaria y de universidad, igual cosa sucede con la Internet, pues al sistema no le interesa seres críticos y pensadores, sino borregos que voten por unos políticos de estómago, en donde vivan doblegados a la seudodemocracia y continúen viviendo con lo poco que el Estado les suministra.

Requerimos de educadores que impulsen la educación, que se conviertan en reaccionarios del sistema que tenemos, pero también echen mano de lo territorial, de los problemas regionales, de las necesidades sentidas de la gente, de su historia y de los daños causados a través de los años de dominación e imposición de formas de vida.

La historia entonces, es indispensable cuando pensamos que no podemos seguir condenados al olvido de la misma, es buen conocer de las gestas emancipadoras, recordar a nuestros próceres y a aquellos héroes olvidados con el paso del tiempo, que influenciaron el pensamiento del ser humano, al punto que para algunos eran referencia de pensamiento e ideología, pero todo ello se ha echado al olvido. Craso error, si queremos cambiar el sistema educativo, si pretendemos generar alumnos innovadores y creativos, emprendedores y desarrolladores de proyectos a todo nivel, con el único fin de mostrar que la educación si sirve y que no es una costura dentro del sistema capitalista.

Estamos obligados no solos los maestros sino todas las instituciones que tienen que ver con lo educativo, a generar nuevos espacios de esparcimiento (gamificación lo llaman ahora) en donde el dicente entienda cuál es su razón de ser dentro de toda la parafernalia educativa, pero también unos maestros conscientes de su obligación de generar cambio, preparados profesionalmente para la competencia en procesos a partir de la orientación e identificación de las necesidades, además de entender que lo tecnológico está cogiendo ventaja y por aquello la influencia de los elearning, de la educación inclusiva,  y otros tantos modelos.

Atender la diversidad es la obligación de la sociedad moderna, pero al mismo tiempo aceptar ese reto desde lo histórico-cultural para que desde otra óptica de identifiquen las necesidades educativas de las regiones, se eduque con base en las culturas y costumbres regionales para defender la idiosincrasia propia de cada grupo de individuos, aquí entonces hay que coger herramientas hacia una transparencia lúdica profesional, de una unidad desde lo teórico hasta lo metodológico y lo vivencial que permitan la formación de un maestro con capacidades y calidades no solo en lo académico sino en lo laboral e investigativo.

Una tarea difícil para aquellos que pensamos en ser maestros, o para los que creemos serlo en cambiar paradigmas y modificar nuestro pensamiento o para las instituciones que forman esta clase de profesionales para que los acerquen a esa realidad social que necesitamos.

Lic. Filosofía y Letras. USTA Esp. Universitaria Epistemología y Gnoseología. U. León Barcelona Esp. Planeación, Desarrollo y Administración de la Investigación. UMB
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