FILOSOFÍA E INVESTIGACIÓN

LA NOCION DE SENTIDO Y LAS ADMIRACIONES FALSAS

Posted by: Diego Mario Zuluaga O. on: octubre 6, 2018

Se describe el sentido de lugar en asocio con el papel desempeñado por cada individuo y su relación con los vínculos de sangre y amorosos, para identificar ese sitio en el cual nuestra existencia coge sentido, pero al mismo tiempo genera admiración por personas, sucesos, grupos institucionales etc., es decir, aquello que encierra de alguna manera lo que en el fondo desea el ser humano[1]. (Ramos, 2016)

De otro lado, para comprender precisamente esa experiencia espacial (espacio/lugar, pasado, presente y futuro), se debe explicar a qué se deben esos espacios de posesión en palabras de Bachelar, con el fin de determinar el valor humano de esos espacios en donde el hombre los defiende contra las fuerzas adversas y que atentan no sólo contra su hábitat sino con su zona de confort.

Se conjugan entonces emociones sociales, con imaginarios que transforman precisamente ese valor dado al hábitat de la mano con la situación actual; ahí se edifica esas admiraciones falsas, reconocidas desde la interpretación de esas dimensiones de perspectiva del ser humano. Valga decir, el hombre está inmerso en las expresiones que provienen del mundo interno y externo, del ideal intrínseco y extrínseco, lo que le permiten referenciar en su propia existencia otras personas o momentos, admirar próceres de la independencia, a historiadores, profesores y hasta políticos, todos ellos con un almacén lleno de potencialidades que colma eso que el individuo quiere representar o significar.

Existen voces de primera, de segunda y hasta de tercera persona que intervienen con frecuencia en esa toma de decisiones vivencial y experiencial del hombre; experiencias ajenas que hacen verdades convertirse en falsedades o viceversa, ese canal efímero en el que se vive a partir de las experiencias del todo o nada. Hay un vacío en cuanto a quién admirar, a quién seguir, pues ya no se ven madres Teresa de Calcuta, ni Bolívares, ni Mandelas y otros tantos, pero si personajes funestos para la historia del país, honrados por sus masacres, comercio ilegal de sustancias, muertes indiscriminadas, falsos positivos y otros tantos, dentro de la historiología de Colombia sobresalen esta clase de hombres, a quienes algunos hoy en día admiran y veneran.

Armando Silva (2005)[2], un pensador colombiano habla de la ciudad imaginada construida sobre las ruinas, aquella que deviene de levantarse del debacle terrenal, por las víctimas de terremotos, de traslado de asentamientos, de desplazamiento comercial dentro de las ciudades y en donde el ser humano sobrevive precisamente con herramientas de sentido, del valor dado al sitio donde vivió, donde construyó su futuro pero al mismo tiempo admirando a sus dirigentes, aquellos patriarcas de los que casi ya no hay en este momento, que con sus ideas y empuje construyeron a Pereira permitiendo su desarrollo a todo el entorno, al área de influencia, a los municipios cercanos y acercando esas municipalidades al avance social e histórico.

[1] Ramos de R. S. (2016) La Noción de SENTIDO de Lugar.

[2] Silva. A. (2005) Polvos de ciudad.

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