¿POR QUÉ LA GENTE DEBE PENSAR?

Nos dirigimos hacia una catástrofe cognitiva, ya que ha variado la posición del espectador y víctima, se ha perdido esa relación con el mundo y en especial con el universo mismo.

Dejamos de ser esos espectadores activos para convertirnos en convidados de piedra, seres pasivos frente a los fenómenos sociales que afectan la incidencia del hombre en el desarrollo de la dinámica social, política, económica y otras tantas; vemos pasar las diferentes situaciones, aumentando con ello el pensamiento y la acción de otros, además de la impotencia y el aislamiento dejando esto al juicio del exterior (bien/mal), (Amador Fernández citando a Guy Debord, 2018), el opinador interior y exterior viene siendo manipulado por la conciencia de los demás que si hacen lo que deben hacer (yo hago lo mío como en la fábula del Colibrí), un pensamiento abstracto que afecta la propia convivencia de la humanidad.

Andamos en alternativas infernales, malos gobernantes, efectos de corrupción, políticos elegidos a dedo o comprando conciencias para que rueden las cabezas de los inocentes o seudoculpables, mientras los verdaderos delincuentes entre estos los de cuello blanco gozan de su poder viendo mientras esto sucede, burlándose de una democracia disfrazada de seguridad, y las víctimas viendo el mundo pasar (recordando la canción de Piero), sin que se vislumbre una pronta solución.

Encontramos situaciones de lucha, como el caso de los estudiantes que tuvieron en vilo al gobierno por varios días, sindicatos alzados apoyándose unos a otros, sin embargo otros, haciéndose los de la vista gorda, como si lo que ocurriera no los afectara, unos luchan por que se les permita vender cerveza (comerciantes cercanos a Corabastos), unos se enfrentan entre sí como el caso de las barras bravas de los hinchas de fútbol, eso si es barbarie disfrazada de fanatismo, muertos por que no tenían dinero o algunos que los tenían escondidos en sus viviendas, cómo se podría llamar a todo esto?

Cómo pretender que las personas piensen si se hunde el proyecto de reformar las Tic´s, mientras que un ataque a la economía del pueblo avanza lentamente, justos pagan por pecadores, una justicia esquilmada y maltrecha y con escenarios de burlesque, no debemos pensar, no queremos pensar, no nos dejan pensar, y sin embargo dejamos que otros piensen y decidan por nosotros. Pensar es lo único libre que tiene el hombre, como también expresar sus ideas por cualquier medio sea hablado o escrito y aun así la sombra de la censura en algunas oportunidades se hace presente.

Es que el pensar dejó de ser el objeto de la pedagogía, el hablar críticamente se convirtió en letra muerta, en vez de enriquecer el vocabulario lo estamos acortando, basta ver como se escribe en las redes sociales por aquello de la modernidad, la ortografía dejó de ser cultura para convertirse en irreverencia, ya no hablamos y mucho menos vamos a la oratoria, esa posición de espectador se perdió desde el mismo momento en que el proceso de pensar dejó de ser importante para el ser humano.

Necesitamos de una nueva poética, una búsqueda de caminos hacia la salvación pero también edificar desde esa trama frágil edificios que sostengan el nuevo paradigma de volver a pensar, de entender el derecho a criticar y contrastar frente a las dinámicas sociales que doblegan al individuo hasta el punto de convertirlo en zombis tecnológicos o como algunos dirían, no hemos comprendido el beneficio del poder de la comunicación y mucho menos el poder de libertad que tiene el hombre, ese derecho propio e inalienable que se ve comprometido por seguir actuando como “convidados de piedra”.

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