TRABAJAR EN UNA EMPRESA FELIZ

En el día a día pensamos continuamente en la felicidad como ese algo intangible que permite la satisfacción de la vida personal, la emocionalidad y ese sentido entre vivir y bienestar mental, es decir, aquello que determina mi sentir diariamente.Resultado de imagen para TRABAJAR EN UNA EMPRESA FELIZ

Sin embargo, estamos enfocados en otras cosas menos en el trabajo, pues no estamos motivados y mucho menos concentrados ni rindiendo hasta el punto de la insatisfacción. Sí, vivimos en una insatisfacción constate ya que nada tiene sentido, basta mirar los índices de producción o como lo llaman otros las metas, exageradas en algunos casos, incumplibles en otros, pero rondando el síndrome de la tristeza y la angustia frente al quehacer diario.

 

Fuera de ser una fuente de ingreso, el trabajo influye de manera importante no sólo en nuestro bienestar sino en el desarrollo de las capacidades intelectuales y cognitivas, además de sopesar el ambiente social y cultural, ya que desde este se enfrentan los retos, se toman decisiones y lo más importante se aprende y se aprehende para desarrollar habilidades y experiencias que faciliten las tareas que de alguna manera afectan la felicidad.

 

Sin embargo, hay que revisar cuál es el estado de ánimo no solo individual sino grupal de los miembros de la empresa y nos damos cuenta que vamos de mal en peor, aumentan las crisis existenciales, el estrés, enfermedades profesionales o sino miremos que la muerte ronda nuestro sitio de trabajo, (hace poco falleció un gran amigo Iván Zapata, el estrés le cobró factura) o como consecuencia de malas administraciones, de decisiones inconsultas, de persecuciones, de ahí que la desmotivación es generalizada.

 

Ahora bien, cómo aumentar la productividad si no hay verdadera importancia por la motivación, no hay bienestar individual, no hay resultados inmediatos. Es cierto, el salario importa, pero este está siendo relegado por empresas en donde la felicidad sea su fuerte, también por el equilibrio entre trabajo y vida privada, igualmente estabilidad laboral y un buen ambiente de trabajo.

 

Y es que el mundo laboral actual ha cambiado, se piensa en la definición de roles, se construye un buen ambiente laboral, existe empoderamiento con un liderazgo creativo, pero también en donde se reconoce al individuo desde su ser hasta sus fortalezas, en donde la flexibilidad sea ese caballito de batalla que permita la producción y el cumplimiento; además se fomente la capacitación y el autoaprendizaje y la actualización de conocimientos; que los jefes se conviertan en verdaderos líderes de cambio, y se genere satisfacción de los empleados  pero desde la dirección y la gestión.

 

La periodista española María Graciano acuñó el término “gefes”, para significar “gestores de felicidad”, es decir, aquellos individuos que procuran el trabajo en equipo, el que fomente la felicidad, pero al mismo tiempo motive a los compañeros de tarea y metas, quien reconozca a la persona desde su ser y quehacer, y reconocimiento íntegro como elemento importante dentro de la parafernalia de la empresa.

 

Desde la narrativa de la sociedad actual, el enfoque empresarial es acortar esa brecha entre la alta gerencia y los empleados, garantizando el acceso a la administración de la empresa y formando a los funcionarios de manera tal que se aproveche su profesionalidad, sus habilidades y talentos para que estos adquieran protagonismo y en efecto ese cambio que se propone, permita que llegue esa felicidad olvidada desde las teorías de la administración a las que hacía referencia Fayol.

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