HACIA UN NUEVO ORDEN EMERGENTE

“Este no es ya un mundo de cosas, sino un mundo de conversaciones” (Cabrera, 2009) y ello está originando un nuevo orden emergente dentro de esta era del conocimiento de la mano con la colaboración interdisciplinar del hombre y las sociedadesResultado de imagen para nuevo orden emergente

Protestas van, protestas vienen, heridos caen y otros los recogen, el Estado atacando al pueblo y este defendiéndose a veces con las uñas, dentro de una sinrazón que los gobernantes no quieren comprender y mucho menos las fuerzas productivas del país, sindicatos asociados, indígenas apoyando y otros pescando en río revuelto, esperando las migajas de una solución que a corto plazo no se ve.

 

La situación entonces, es que creamos interrelaciones tan complejas que casi no se pueden gestionar, y por ello “Cuanto más poder le des a un solo individuo frente a la complejidad y la incertidumbre, más probable será que tome malas decisiones” (Surowiecki 2009), pensamos entonces en el desarrollo de las jerarquías, en la transferencia de un poder que algunos tienen y otros se apoderan, para lograr desestabilizar no solo a un país sino a un grupo de naciones que buscan por un lado la liberación económica y por el otro la libertad de pensamiento; estamos siendo manejados por conciencias con intereses oscuros, patrones sociales desdibujados y blandengues frente a los modelos y estructuras organizativas.

 

¿Qué sucede cuando los retos no son resueltos por la incapacidad de las organizaciones?, dejando a un lado las exigencias y las posibilidades de colaboración que se muestran en los diferentes niveles de la sociedad. Y porqué Colombia no ha podido desarrollar precisamente esa gestión de colaboración interdisciplinar, y encontramos que el principio de la jerarquía ha sido violentado, convertido en su más mínima expresión, la jerarquía es aplicada por el poder económico frente a la inequidad social, las políticas estatales han llevado a enfrentar lo que se ha visto últimamente, protestas y más protestas, violencia y más violencia, muertos, heridos de parte y parte sin una esperanza de solución.

 

Cómo construir una sociedad más abierta, más participativa y en consecuencia transparente; buscar respuestas colectivas como única solución a esa sin salida en la que nos desenvolvemos. Cuál es nuestra nueva realidad y cómo representarla dentro de una sociedad en donde no nos escuchamos, no participamos y mucho menos comprendemos las necesidades de las que tanto habló Maslow en su triángulo; la gestión de los trabajadores asalariados, de los funcionarios públicos, profesionales y no profesionales han determinado un nuevo contexto de empresa y de sociedad, una cultura de la organización en donde se reconozca la integralidad del hombre, se le valore como ser humano pero lo más importante se tenga un Estado seguro  que le brinda la protección que requiere. Dentro de esa era del conocimiento y la colaboración interdisciplinar se ha olvidado al sujeto activo, aquél que aporta la eficiencia y permite la escalabilidad hacia una producción masiva de fenómenos sociales que cambien el interactuar social; pero las circunstancias han cambiado el mundo que nos rodea, en donde la colaboración y el compromiso desaparecieron, y la transparencia dejó de ser diáfana para rodearse de un manto de manejos oscuros e intereses malsanos.

 

Necesitamos un nuevo orden, emerger de las ruinas en las que se encuentra Colombia por la influencia interna y externa en las políticas sociales y estatales, en donde se crea valor para flexibilizar la economía y toda su parafernalia dirigida hacia el conglomerado que espera esos cambios en donde podamos pensar por nosotros mismos, tener una sociedad auto sostenible y enmarcar la realidad en la estructura jerárquica que encaje en las soluciones y oportunidades del día a día. El impacto se verá recompensando en el momento en que entendamos que está bien protestar, pero al mismo tiempo aportar a la solución de esos fenómenos sociales que perjudican la convivencia y colaboración.

 

Requerimos un cambio generacional, las organizaciones tradicionales han quedado atrás, frente a esa tarea de aprender y reaprender, de procesar y manejar la información, colaborar para que las cosas sean distintas, pero también una respuesta a esos retos generacionales que permiten la evolución del pensamiento y su ideario, y podamos avanzar hacia un futuro real, no incierto con lo que no deja innovar ni crear.

 

Merecemos un nuevo orden emergente que surja de las relaciones de participación y de los entornos colaborativos, un orden alternativo que fluya de manera natural basado en los principios de autenticidad y confianza entre las personas. En otras palabras, “la decisión no desciende desde arriba, en cascada, sino que emerge desde abajo, fruto de las relaciones de colaboración” (Cabrera, 2009); es ese todopoderoso capaz de motivar a interacciones en donde afloren las propuestas, pero también que de la mano de la colaboración, autogestión, transparencia se esgriman elementos y herramientas que permitan cambiar la sociedad y su política, que no generen protestas y violencias que dañan la cultura y el folclore de una sociedad que viene construyendo sus futuro a través de siglos de dominación y perdición.

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