Diego Mario Zuluaga O.

DESARROLLO DEL “PENSAMIENTO CATEDRAL» EN LA SOCIEDAD ACTUAL

In INVESTIGACION on mayo 23, 2021 at 11:31 pm

«Ya va siendo hora de que la humanidad sea adulta y empiece a decidir qué cosas no puede hacer» (R. Krznaric)

En palabras del filósofo australiano Roman Krznaric nos encontramos frente a una “visión completamente diferente de la vida”, en virtud a que todo lo que ocurre está siendo medido, confrontado y analizando e inclusive el tiempo incide en esto tanto el espacial como del horario, además de la relación del hombre con la tierra y ello deviene precisamente de esa nueva interpretación que el ser humano le está dando a los nuevos fenómenos que enfrenta.

Observamos una cultura de lo hiperurbano, del consumo desenfrenado, paso por ciclos entre el aquí y el ahora, “un cortoplacismo frenético”, pero también la desconexión con la tierra; crea esto una crisis que el individuo es el llamado a solucionar precisamente con esos talentos exclusivos que tiene, de crear movimientos inspiradores e identificarse como rebeldes del tiempo y diseñadores de ese nuevo futuro.

El «pensamiento catedral» va más allá del aquí y del ahora, es esa capacidad de concebir y planificar proyectos con un horizonte muy amplio, dentro de un lapso de tiempo más largo, basados como ejemplo en las catedrales medievales, ideadas un día y para terminarlas pasaron años y hasta siglos, o terminadas por el transcurso de sus vidas, como el caso de la catedral de Canterbury, 900 años en obras de construcción, ampliación.

Esta forma de pensamiento está revolucionando las empresas, las políticas de Estado ya que se está cambiando la visión no a un corto plazo sino a un largo plazo, se está desarrollando el planeamiento estratégico para realizarlo en los próximos 100 años, tales como planes de sostenibilidad, actividades ambientales, modernizar los gobiernos, es decir que el cortoplacismo se acabó.

La toma de decisiones entonces debe impactar de manera tal que garantice a las futuras generaciones, esa permanencia en la tierra con el disfrute de los recursos que esta genera, cuidados por el desarrollo sostenible aludido no a corto plazo si no a un muy largo plazo, en donde las estrategias y el diseño futuro generen comodidad, competencia, eficiencia, eficacia, compromiso y coordinación  no solo entre los dirigentes de un país sino a nivel global; de ahí que los llamados a replantear la actividad son los políticos, quienes no ven más allá en lo relacionado con las próximas elecciones, como enriquecerse olvidando quiénes los designaron y a qué fueron a dichas corporaciones, igualmente los dueños del capital para aumentar sus arcas sí, pero con sentido de equidad, es decir, no olvidando el sentido social del capital, que como se sabe va a las manos de estos y no de la sociedad a quien se les debe correspondencia.

Es un hecho cierto que ese pensamiento catedral debe calar en la conciencia de todos y cada uno de los asociados del país, pues en ese proceso en la toma de decisiones se debe analizar el impacto no solo en este momento sino en las futuras generaciones y consecuencia de la no práctica de dicho pensamiento, es la situación actual de Colombia, con cincuenta años y más de historia desconocida, malestar generalizado y que ha generado como se sabe protestas, asaltos, actos de vandalismo, daños en la propiedad pública y privada.

Requerimos entonces, pensamiento a largo plazo y una justicia intergeneracional, defensa de la tragedia y saqueo a la cultura, a la herencia latina, al malestar de las marchas sin resultado, recordando a Gandhi con su marcha pacífica y la voz de la no violencia, por un lado para desafiar a la opresión social, garantizar los derechos fundamentales y por el otro, obtener representación política manejada por un grupo elite a quienes se les entregó esa actividad, generando un silencioso poder que no entregamos pero que nos cobrará las consecuencias en un futuro cercano.

“Debemos aprender a convertirnos en pensadores de catedrales. Debemos empezar a planificar a largo plazo. Si no podemos aprender esta lección de 2020, no habremos aprendido casi nada y eso será una tragedia» (Krznaric), un llamado que nos abre los ojos para evitar los fracasos, como por ejemplo, la pandemia con sus muertos y sus contagios, el cortoplacismo nos ganó la carrera, unos países han sufrido por ello, otros asumieron el desafío con efectividad, algunos habrán identificado dónde fallaron y corrigieron el error, pero otras naciones no aprendieron la lección y siguen improvisando y esquilmando al erario público en tareas infestadas de corrupción, de compras de armas o disimulando esa ineptitud para gobernar con campeonatos de fútbol, como la copa América. Al pueblo pan y circo (panem et circenses) Sátira X del poeta latino Juvenal (circa 100 A. D.)

Está demostrado que los seres humanos somos muy buenos en crisis y sin miedo vamos más allá, hacemos hasta lo imposible por cuidarnos, pero quién nos cuida de la incertidumbre existencial, de la ineptitud de los gobernantes y sus dirigentes, de las rencillas políticas con sus desafueros, odios y venganzas, de la explotación mercantil y económica, de los banqueros y políticas de explotación, al igual que los propietarios de empresas explotadoras laboralmente.

Se vislumbra un panorama nada halagüeño, solo queda sentarnos a esperar si las huelgas y sus marchas dan frutos, para poder decir que democráticamente cambiamos para mejorar ese valor agregado social que debe quedar del buen ejercicio del gobierno y sus gobernados, o dejar que la pandemia con su brote de solidaridad de alguna manera ayude a la incertidumbre y su sinrazón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.