Archivos por autor | Diego Mario Zuluaga O.

¿CÓMO RECONSTRUIR LA POLITICA EN UNA COLOMBIA CONVULSIONADA?

   “La conversación política gira en falso. Entre el hartazgo digital y la sospecha generalizada, ¿cómo recuperar la confianza política, la capacidad de imaginar futuros deseables?» (Melina Alexia Varnavoglou)

 

La experiencia nos ha enseñado que los pensadores se exploran para analizar las ideas e igualmente para buscar formas de transformarlas para convertir la política en una acción consciente y comprometida. Se ha demostrado también que la política se ha convertido en una violencia, miedo y hartazgo con el fin de recomponer ese espacio público alucinante y que ha ilusionado la capacidad de partir el contexto de ese horizonte en la política contemporánea.

La política se ha democratizado a través del internet y la protesta con la era digital, se ha conocido con límites entre la protesta y la violencia para diseñar esos nuevos elementos que reconfiguren ese pensamiento. Hay una sensación de conversaciones políticas tendientes a clarificar la situación de cada uno de los participantes no solo en contiendas electorales sino mandando el grupo de seguidores que todavía creen en sus promesas incumplidas algunas, inventadas otras o tal vez manejadas insanamente.

Lo insólito es que no hemos visto intelectuales, periodistas o consultores buscando un camino para aclarar aquello en lo que creemos, a pesar de los cálculos, entrevistas o repetir esas ideas que construyen verdad después de una gran cantidad de mentiras; las dinámicas electorales conducen lentamente hacia un sesgo de la confirmación para aquellos que piensan diferente.

Una lucha entre las izquierdas de todo tipo y las derechas de igual tensión, estimulándose mutuamente para contribuir a esa desconexión cada vez más distorsionada hacia un discurso en el que el pensamiento y la acción política lleven un nuevo factor de coherencia, mientras tanto esa falta de coherencia nos determina a explicar esos ascensos que cada uno quieren dentro de la dinámica para agregar descontentos tendientes a eliminarse mutuamente en ese andamio de posibilidades.

“A veces lo olvidamos, pero la política es la condición de posibilidad del futuro. Y la política es, primordialmente, una conversación” (M. Varnavoglou), en este imaginario social en donde la política es de diferencias intelectuales, quienes no escriben metafóricamente sino a través de las redes sociales, las cuales se convirtieron en el papel dejado de utilizar por aquello de la tecnología estructurándose a partir de ese momento la política contemporánea. Aquella que mediante la dialéctica que humilla pavorosamente al sistema opresivo, mostrado como la panacea de un sistema económico que soluciona los problemas de una parte de la población, pues aumentando el valor de algunos productos para después bajarlos en búsqueda de adeptos que lo perpetúen en el poder, una jugada maestra dentro de la economía capitalista disfrazada de un seudo-socialismo que cada vez va en caída, demostrando con ello que todos los sistemas de idea socialista ya no cuadran dentro de este nuevo sistema de gobierno y globalización.

Nos encontramos en el posmodernismo o a la posverdad a la cual hacía alusión Hegel en su obra La Fenomenología del Espíritu; al referirse a esa complejidad oscura que hay entre gobernantes y gobernados y de otro lado llegando hacia un margen de acción llena de venganza y de resentimientos, que no encajan dentro de los parámetros de lo honesto, lo justo y de la libertad.  Y es que esa fatiga, ese cansancio por aquello de la repetición y esa sensación de conversaciones que resisten ese límite de una oportunidad de reflexión reducidas por etiquetas que inhabilitan esos afectos políticos o sentimientos nacionalistas llamados a ser valorados.

Andamos dentro de una cultura digital que favorece por un lado la confianza y por el otro la desconfianza, la manera como se escribe la política actual (los discursos ya no se hacen de forma presencial ni televisiva para eso están las redes sociales), como si a los políticos se les hubiera olvidado que la primer forma de hacer política fue oral, recorriendo las calles, convenciendo al electorado y en otras oportunidades las calles eran inundadas de la propaganda política, apareciendo allí la competencia y la insatisfacción que implementaban eso de lo ético, lo irónico y hasta del humor, pues a veces era necesario burlarse de todo sin compromisos.

Por último, la influencia del internet en la política actual ya no es un tema aparte, antes por el contrario cogió tal fuerza que se hace necesaria como herramienta, pero entonces cabe preguntarnos ¿de qué manera se captan o liberan los métodos de acción política?, valga decir, el internet tiene las suficientes potencialidades para que por medio de este artilugio se decida la suerte de un país, o del resultado económico de propuestas ilógicas o en un sentido peyorativo, en ¿efecto estamos democratizando  la política, el conocimiento y la información?

LA MANCHA HUMANA: IDENTIDAD Y DIGNIDAD EN TIEMPOS DE DESPLAZAMIENTO

   “La lucha por la dignidad se manifiesta en la                                                                             capacidad de las comunidades para reconstruir                                                                        sus  lazos sociales y exigir el reconocimiento de su                                                                  ciudadanía, sin importar su ubicación geográfica”

INTRODUCCION: El miedo frente a la acogida

El Papa «León XIV»  advirtió que el mundo no se salva afilando espadas ni juzgando al prójimo, sino mediante el esfuerzo incansable de comprender, perdonar y acoger sin miedo. Sin embargo, nuestra «casa común» sigue prisionera de lógicas opresivas. Mientras el armamento es prioridad para muchos gobiernos, el ser humano se ve forzado a una existencia nómada, buscando en tierras ajenas la seguridad y el sustento que su patria le niega.

 LA MADEJA DEL MESTIZAJE

Como bien planteó la escritora Irene Vallejo, nuestras familias se despliegan como mapamundis. En nuestra memoria heredada se trenzan recuerdos de mestizaje: abuelos que buscaron suerte en América, padres que emigraron a Europa huyendo de la pobreza y uniones que desafiaron fronteras. Este desplazamiento, inherente a nuestra especie, no solo ha mezclado razas, sino que ha enriquecido el pensamiento crítico. Somos el resultado de una «genética viajera» que, a través del ADN, revela que nadie es puramente de un solo lugar.

 LA PARADOJA DEL RECHAZO

A pesar de esta historia compartida, la diáspora actual —provocada por guerras, dictaduras y crisis climáticas— se enfrenta a menudo a la indiferencia social. Es una tragedia irreconciliable: buscamos «habitantes legítimos» e «inmóviles» que construyeron naciones, mientras estigmatizamos al forastero. Se utilizan metáforas peligrosas para excluir al «impuro», olvidando que todos somos extranjeros en algún punto de nuestra genealogía.

 LA DEUDA CON EL «OTRO»

La historia nos muestra la herida abierta de la colonización: pueblos indígenas diezmados y una aculturación que persiste. Hoy, esa mancha continúa cuando vemos a comunidades protestando por derechos básicos o a desplazados reclamando el regreso a sus tierras.

La crisis de reconocimiento es total:

  • Es el valiente que mendiga justicia estatal.

  • Es el ciudadano que hace filas interminables por salud ante la inercia de las EPS.

  • Pero también es la sombra de quienes parasitan el sistema político, esquilmando el erario mediante subsidios mal habidos, y la doble moral de representantes que dicen defender al pueblo mientras obstruyen su progreso.

 CONCLUSIÓN: La Identidad como Puente, no como Muro

 La identidad no se mendiga ni se impone; se reconoce en el reflejo del otro. Al final del día, todos somos herederos de ese tiempo nómada, portadores de una genética que no entiende de aduanas. En un 2026 donde el mundo insiste en trazar líneas imaginarias y endurecer fronteras rígidas, nuestra mayor resistencia es recordar que la verdadera patria es la humanidad compartida. No podemos permitirnos ser extranjeros en nuestra propia tierra, ni dejar que el frío control de la burocracia opaque la calidez de la compasión. Reconocernos como ciudadanos del mundo no es perder nuestras raíces, es permitir que estas se extiendan hasta alcanzar a quien llega buscando refugio. Porque, en la mancha humana, no hay extraños, solo hermanos que aún no hemos terminado de conocer.

CUANDO LOS EDIFICIOS HABLAN DESDE LA FILOSOFIA Y LA CULTURA

              «El arquitecto, al construir una cosa, está                                                                                   materializando no solo ideologías públicas, sino                                                                       que muchas veces, sin saberlo, están escribiendo                                                                       en piedra, incluso más que eso: están                                                                                           escribiendo  lo que las ideologías públicas no                                                                             pueden decir públicamente, el secreto obsceno,                                                                          por así decirlo», (Slavoj  Žižek)

El pensamiento crítico comienza desde el momento en que el hombre adquiere la razonabilidad para preguntarse por aquellas cosas que van surgiendo, no solo en su sociedad sino en su entorno, analizando la referencia cultural con relación a la arquitectura, y es a partir de esa presencia estética que esta va mucho más allá de lo que está a simple vista. Sigue leyendo

UNA SOCIEDAD DISTÓPICA CON UN FUTURO INCIERTO

“Es un concepto reconfortante, saber que hay una peor manera de vivir, especialmente en el reciente clima económico y político incierto” (E. Escalante)

Viaje en la máquina del tiempo en una nave capaz de curvar el espacio, para alcanzar los confines de la galaxia, a una velocidad no imaginada por Newton o Einstein. Para regresar un año después de ver el vacío espacial, las constelaciones girando, emitiendo luces de existencia antigua, una infalible carrera contra el tiempo y un rompecabeza para armar se vuelven irremplazables dentro de esa paradoja que coquetea con el paso de la vida encontrando un mundo diferente.

Los héroes no suelen ser graciosos y aquél que emprende ese viaje se ha despedido de jefes, amigos y familiares con cara de funeral ante el incierto resultado de este hacia un lugar desconocido, buscando quién sabe qué, o tal vez entendiendo porque Orwell (en 1984), Huxley (en un mundo feliz), Kafka (la metamorfosis) y Fildick  (a través de la biblia) ya habían planteado la existencia de una sociedad distópica donde el mañana es oscuro pero buscando un presente para construir una realidad mejor.

Pero algo sale mal y la nave y su ocupante deben regresar, al parecer «No alcanzaremos la velocidad de la luz”, y sin romper esta no es viable viajar en el tiempo, esto es “física básica”, para despertar en un hospital con zumbido en los oídos, pues los sistemas de la nave “Starter” lo trajeron de vuelta, recordando lo último que escuchó “nave starter aquí Base Paradoja. ¿Me copia?”, entre el pánico existencial del estar vivo, su despertar y desconcierto, la revisión médica y sus buenos resultados se le informó: “han pasado doscientos años desde que partió”, terror, desadaptación para pensar: ¿Qué? ¿Ciento… qué?, la misión de investigación y sus imprevistos y sin más fue enviado a su casa.

Allí de repente el universo se sentía mucho más frío, más blanco, y en ese momento echó de menos su antiguo hogar, sus padres, hermano y un hijo, los que ya estarían muertos. Con el paso de los meses se dio cuenta que había más hombres que mujeres, la procreación era controlada, la ropa era un uniforme, una habitación minimalista con una cama que parecía más un bloque de hielo y una ventana hacia una ciudad desconocida y vehículos que flotaban en el aire.

Como consecuencia de esa anomalía que cambió su nueva realidad, adaptarse a ese caos disruptivo, una nueva religión, una economía y sus modelos sociales, esto era un segundo amanecer, estaba en la dimensión desconocida, en una sociedad de pasatiempos, es decir otra época, otras normas, pantallas holográficas, ecuaciones y mapas estelares, la fusión con las IA, la paz mundial, amoldar el cuerpo a ese software angustiante. Le atormentó saber que los hombres habían tomado el poder y estos eran propietarios de las mujeres, que el feminismo y sus luchas ya no eran política estatal y la cultura machista aparecía en el ambiente, un retrasó o un avance, no se sabe.

La historia pasada se descargó del holograma que tenía en frente, se vivía de estrategias económicas y militares fundamentada en esa seudoevolución, la administración y la sociedad crecen solas; la mente del viajero se rebelaba, un cuerpo exhausto, derrotado por doscientos años de ausencia, no respondía, no había bienvenida, un envejecimiento nulo pues los habitantes superaban los 120 años de vida, no habían errores genéticos, el ADN era manipulado, esto es, una curiosidad para cuidar y un silencio sepulcral ante lo evidente de esa verdad, nueva esperanza de vida 500 años. Un espejo roto, una foto en sepia de los que era y entonces se dio cuenta, el cataclismo. Un virus del espacio, un viajero inesperado en una nave de suministros, mató a casi la mitad de la humanidad.

¿A dónde iba a ir? ¿Al mundo de afuera, donde era un anacronismo ambulante? (Jorge Franco), a escuchar historias de astronautas o fragmentos de un mundo muerto que representaba, y un único universo que importaba. Atrapado en un cuerpo analógico en un mundo digital, sin tener a quién confiar sus angustias y temores, una soledad que ahogaba lo poco que le quedaba de espíritu rebelde, una reliquia del siglo XXI en el que el cerebro se negaba a aprender en sinfonías electrónicas y galerías reconfiguradas con sus rarezas constantes, dolor y confusión con la sensación de ser una pieza de un museo rota. Un astronauta, un científico con la intensidad de estudiar esos fenómenos raros, como un mono ante un monolito negro, intentando entender algo que estaba muy, por encima de su capacidad, sin punto de referencia dentro de ese mundo extraño.

La sociedad afuera era un laberinto que provocaba vértigo, una alucinación permanente, la gente se movía con una fluidez antinatural, con ojos a veces perdidos en la nada, conectados a quién sabe qué interfaz, los edificios se veían crecidos sin explicación lógica de su arquitectura, los edificios no parecían construidos, sino crecidos.

Hablamos de distopía cuando hay una sociedad caracterizada por la pobreza de las masas, la miseria, el sufrimiento o la opresión que la sociedad a menudo ha generado sobre sí misma (Escalante), y que son utilizadas para llamar la atención del mundo real con respecto al ambiente, la política, a la economía, a la religión, a la psicología, a la ética, a la ciencia o la tecnología.

Habrá algo de verdad en el relato, la sociedad actual está dentro de esta distopía con un futuro incierto, o solamente una comparación de cómo será el mundo con relación a lo que vivimos actualmente, una sociedad populista con gobernantes caóticos o locos inspirados en otros que también lo fueron, o como lo narra Nassim Nicholas Taleb en su libro El Cisne Negro «es el síndrome de las épocas, Tu cerebro está anclado en un paradigma de perspectiva lineal. Esto te desorienta» con este futuro de cristal y silencio.

HISTORIA Y VERDAD. NO SIEMPRE ES LO MISMO

          “Las leyes callan cuando las armas hablan” (Cicerón)

 

Nuestras opiniones sufren modificaciones a raíz de lo anotado en la historia como en los algoritmos, una nueva forma de conocer y reconocer la historia como elemento fundante del pensamiento humano, sin embargo, hay fruentes hostiles que la han distorsionado, adecuándola a las necesidades y contextos actuales. Sigue leyendo

ENTRE LA DISCIPLINA Y EL DESARROLLO DE LA SUPERINTELIGENCIA

   “La soledad es feroz cuando no la elegimos” (Jorge Freire)

Nos hemos preguntado alguna vez la razón del por qué unas personas son más inteligentes que otras, o por qué desarrollan sus ideas con vehemencia y tesón, mientras que otros se cansan desde el principio o ante el primer revés retroceden para seguir buscando la causa de su buena o mala suerte. Sigue leyendo

EL EGOISMO DE LA LIBERTAD Y LA SENSACIÓN DE LO QUE SE QUIERE

              “Ser humano, criatura asombrosa, ¿quién eres?”.                 ( László Krasznahorkai )

Pareciera que el mundo se está resolviendo al revés. Solo no se piensa en lo que vemos, sino en aquello que nos apetece, pues la libertad se volvió egoísta, es decir, ese concepto de libertad ya no es responsable, sino que es un efecto colateral del individualismo que rige al hombre en este momento coyuntural de la historia. Sigue leyendo

LA PEREZA INTELECTUAL DIGITAL: CÓMO LA TECNOLOGÍA NOS ESTÁ ADORMECIENDO EL PENSAMIENTO

      Entre la ilusión del progreso y la esclavitud de la comodidad, el ser humano renuncia poco a poco a su capacidad más esencial: pensar por cuenta propia.

En una era hiperconectada donde las máquinas piensan, escriben y deciden por nosotros, la humanidad enfrenta una forma silenciosa de decadencia: la pereza intelectual. Este artículo explora cómo la tecnología, bajo la apariencia de eficiencia y libertad, está moldeando una sociedad más cómoda, pero menos reflexiva y menos humana. Sigue leyendo

ENTRE LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y LO IMPRODUCTIVO

  ¿Y si trabajar menos fuera la forma más efectiva de crear más y mejor?                                                            (Byung-Chul Han)

 

La sociedad actual va rumbo al cadalso en virtud a esa competencia desfigurada entre producción, eficacia y rendimiento dando margen a lo que se ha llamado el “replantear la obsesión moderna por el rendimiento”, sacrificando el buen vivir ya que creemos que cada minuto que pasa debe ser productivo o al menos que se vea un resultado tangible, es un modo de vida acelerado que de acuerdo a las tendencias tiene que ir cambiando. Sigue leyendo

LA PALABRA, UN MUNDO PARA CREAR LA BELLEZA QUE OLVIDAMOS

    “Ahí estaba la Guerra. En el principio está la guerra. Y en el                                                                                  principio está la palabra. ¿Una palabra?” (Hélène Cixous)

Se ha preguntado alguna vez del porqué la palabra tiene tanta incidencia en el devenir del hombre y cómo con esta se han iniciado y calmado guerras. De otra parte, como con esta se han engendrado mundos, se han iniciado y terminado aventuras, pero también ha servido para retratar la propia identidad del hombre y su sociedad. Sigue leyendo