La partida física de Edgar Morin no representa el fin de un sistema de ideas, sino la dispersión de una «ceniza indócil» que nos obliga a regenerar nuestro pensamiento de manera constante. Su obra no es un testamento cerrado, sino una invitación a una metamorfosis intelectual necesaria para habitar un mundo que se niega a ser simplificado. Para el hombre contemporáneo y, especialmente, para el ámbito educativo, el pensamiento complejo de Morin se erige como la brújula indispensable para navegar en nuestra «Tierra-Patria».
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UNA REFLEXIÓN: ¿ESTAMOS PREPARANDO A LOS ESTUDIANTES PARA EL MERCADO LABORAL?
¿Está formando la universidad ciudadanos para la vida o simplemente trabajadores para el mercado? Entre la empleabilidad y la formación integral surge un debate inaplazable sobre el papel de la educación en la construcción de sociedades más humanas, críticas y capaces de afrontar los desafíos del futuro.
Una de las grandes herencias que dejó el papa Francisco fue su permanente defensa de la dignidad humana, especialmente de los más vulnerables, así como su compromiso con la educación y la cultura. Desde una profunda visión humanista, comprendió que la formación universitaria no puede limitarse a la simple transmisión de conocimientos. Por ello afirmó: “La misión de la universidad no es solamente aprender cosas. Ustedes tienen que formar a los chicos y a las chicas en los tres lenguajes humanos: el de la cabeza, el del corazón y el de las manos; de tal manera que aprendan a pensar lo que sienten y lo que hacen, a sentir lo que hacen y lo que piensan y a hacer lo que sienten y lo que piensan”. Esta reflexión cobra especial relevancia en un país que necesita transformaciones profundas y que no puede permitirse retroceder frente a los desafíos del presente.
HABILIDADES VS. INNOVACIÓN III: CUANDO TU TALENTO DECIDE ENCENDERSE
“Algunos humanos harían lo que fuera por ver si era posible. Si se colocara un interruptor grande en alguna cueva, con un letrero que dijera «Interruptor del Fin del Mundo. NO TOCAR», la pintura ni siquiera tendría tiempo de secarse” (Terry Pratchett)
Hay discursos que se escuchan y se olvidan, y hay otros que se quedan viviendo dentro de uno. El de Steve Jobs en Stanford, en 2005, pertenece a la segunda categoría. Sus tres historias no eran solo anécdotas: eran una invitación directa a mirar la propia vida con honestidad, a unir los puntos hacia atrás, a no conformarse con una existencia sin sentido y a mirar la muerte no como amenaza, sino como recordatorio urgente de que el tiempo es limitado.
UNA EDUCACIÓN CADA DÍA MÁS DIFÍCIL
“En el pasado, la gente vivía la vida de sus antepasados, de generación en generación. Ahora los progenitores quieren vivir la vida de sus descendientes” (Pascal Bruckner)
Para comenzar traigo las palabras de Àlex Torío, un exprofesor en cuanto a que: “El sistema está en manos de psicopedagogos de despacho que nunca han pisado un aula. Los profesores somos los que sabemos, pero no se nos escucha”, de ahí que en el devenir del tiempo pretendemos emular a Aristóteles quien concibe el “llegar a ser” en períodos determinados, y en consecuencia desarrollamos modelos con una didáctica posterior a la Segunda Guerra Mundial. Pretendemos controlar los tiempos y espacios con intencionalidades del profesor, la escuela o las instancias de gobierno.
EL HUMANISMO DE LA ESCUELA A LA UNIVERSIDAD
“Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.» (Ordine)
En entrevista tomada al filósofo italiano Nuccio Ordine en el mes de mayo del año pasado, aseguró que en las entidades educativas se está generando un discurso utilitarista respecto al ser humano, el humanismo y la humanidad, pues se está imponiendo otros criterios para la hegemonía contemporánea, tal como el dinero.
UN EDUCADOR DE CIUDADANOS, PARA ESO ESTA SÓCRATES
“Solo lo muerto es totalmente transparente” (Byung Chul-Han profesor de Filosofía y Teoría de los medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe – Alemania)
Alguna vez alguien dijo que Colombia “era un país del miedo con miedo”, seguramente para expresar lo que ocurría en las épocas aciagas de años anteriores, en donde reinaba la cultura de la muerte, del narcotráfico, de la politiquería corrupta y ascenso de las autodefensas y demás grupos delincuenciales..



