“La perfección no puede crear nada, porque apenas mueves algo, deja de ser perfecto. Solo los cementerios son perfectos”. (Pino Aprile)
INTRODUCCIÓN
El error no es un accidente aislado, sino una constante en la vida humana. Nos equivocamos al decidir, al actuar, al relacionarnos. Sin embargo, lo verdaderamente significativo no es el tropiezo en sí, sino la manera en que respondemos a él. El hombre que aprende de sus errores se perfecciona; el que los ignora, se condena a repetirlos.