ARTICULO LA REALIDAD DE LOS VALORES

 

El ser humano vive inserto en la comparación de sus valores y antivalores; igualmente en lo que es necesario o accesorio para entender su propia dimensión humana.ARBOL DE LA FAMILIA

«Si pudiéramos tener la suerte de disponer de la lámpara de Aladino, y al frotarla el genio nos diera solamente un único deseo, sólo uno…¿qué pediríamos?[1] Después de pensar y repensar terminaríamos pidiendo más o menos lo mismo para nuestros hijos, que sean profesionales, buenas personas, es decir una serie de valores que no se compran, dónde los podríamos adquirir?

 

Viene entonces  una respuesta para algunos pragmática y para otros no tanto, se los dejamos a la familia o a la educación o a la sociedad o al medio ambiente, a los sistemas, a la globalización o a nosotros mismos. Esos valores vienen de lo que valgo yo como individuo o como persona, que no me pueden ser metidos a la fuerza, pues soy el dueño de mi propio destino.

 

Generar seres profesionales, de buenas cualidades humanas, capaces de trabajar en equipo, de ayudar en la toma de decisiones, que las relaciones de amistad perduren en el tiempo, que construyan hogar y generen competencia no provisional sino desde las mismas redes sociales.

 

Se construyen con la escala de valores y antivalores un particular modo de ser, se crean modelos sistémicos, donde todo tiene relación con todo (concepto de globalización y glocalización), lo que pasa en mi barrio me interesa pero también en otros lugares del mundo.

 

Se obtiene con los valores y antivalores una motivación más allá del dinero, más allá del saber, pero también más allá de la entrega (principio de alteridad), dar más de lo que se pide sin esperar recompensa, horarios para cumplir o incumplir, responsabilidades abnegadas frente a otros sacrificios, conocer al otro más allá de lo evidente y exigirse por el otro.

 

Una gran diferencia de seres humanos, unos más cuerdos y otros más locos, unos más conscientes y otros inconscientes, otros más profesionales y menos personales (el egoísmo quedó por fuera de la psique); una búsqueda de los tres niveles de valor: un bien de tipo extrínseco, de dinero, de reconocimiento social; un bien de tipo extrínseco que es todo el aprendizaje que pueda obtener; y un bien de tipo moral que consiste en la negativa de querer hacer daño a alguien, porque es malo para mí y también para los demás, aplicación de principios éticos que van configurando una personalidad, el bien de los demás en sus acciones.

 

¿Qué necesitamos hoy? Un ambiente de alegría y de libertad. Libertad de expresión y de conciencia, caminos trazados desde el principio sin que se tuerzan,  llegar a ser lo que queremos y por lo que luchamos, elegir nuestro modo de morir, y poner todos los medios para lograrlo.

 

 

BOLSA DE VALORES

Decencia Sensibilidad
Pulcritud Crítica Constructiva
Puntualidad Comunicación
Coherencia Compasión
Año Nuevo Orden
Aprender Servicio
Docilidad Serenidad

 

Termino preguntando: Cuál es su antivalor?



[1]. I Jornada de Expertos Educativos. Ponencia de Doña Marta López-Jurado Puig, Profesora de la Facultad de Educación de la UNED y Mediadora Familiar, titulada «La educación de los valores a través de la toma de decisiones correcta«.

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