Diego Mario Zuluaga O.

PAPEL DE LA CULTURA CIENTÍFICA EN TIEMPOS COMPLEJOS

In ENSAYO on septiembre 17, 2021 at 5:20 pm

El pasado 15 de septiembre del 2021 se celebró la I Feria de semilleros y el III congreso de investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, y en la que participé con la ponencia “PAPEL DE LA CULTURA CIENTÍFICA EN TIEMPOS COMPLEJOS”, y pongo a disposición de la academia el contenido de la misma, esperando que sea tan productiva esta como el disfrute al momento de plantear mis conceptos.

Inicio esta conversación con el concepto de Igor Zwir sobre la creatividad, en el sentido de su investigación, como “el arma secreta del ser humano actual para sobrevivir a los homínidos cercanos con los que convivía hace tiempo”; igualmente usaré la primera persona del plural para hablar del futuro de la humanidad, es decir, lo que “nosotros” vamos a hacer acerca de “nuestros” problemas. “Quizá uno de “nuestros” mayores problemas sea que diferentes grupos humanos tengan futuros completamente distintos” (Yubal Harari)

 

Siendo esto así, el espíritu científico debe impregnar a toda la sociedad democrática, y por ello debe existir un diálogo entre las ciencias duras y las ciencias humanas, para comprender que “la ciencia es la mejor fuente de conocimiento y la mejor herramienta para explicar el mundo natural y social” (Sagan) y también que hay que reivindicar la necesidad de que los ciudadanos accedan a la cultura científica desde su posición de ciudadanos, no como consumidores, no como usuarios de la ciencia, sino como ciudadanos responsables de la ciencia.

 

El concepto de complejidad ha sido desarrollado hace tiempo a través de Edgar Morín, y en especial comprender el concepto de terrenalidad (identidad genética, cerebral y afectiva), es decir comprender la condición humana “el surgimiento de un objeto nuevo: el mundo como tal”, cuál es la posición del ser humano en el universo, y entender a través de esa complejidad cuál es el papel de “nosotros” en la sociedad actual, en especial para desarrollar esa “conciencia cívica terrenal de la responsabilidad y de la solidaridad para los hijos de la tierra” (E. Morin)

 

La cultura científica se construye a partir de una utopía, en donde “la utopía es como una brújula, la utopía es como una construcción de sentido sin la cual la existencia humana no lo tiene, sin la cual la existencia humana se reduce a la supervivencia y no al valor de la vida. La utopía genera caminos, autopistas mentales, proyecta redes de espíritus. (Diana Uribe), pues la ciencia no se desarrolla sola, ni siquiera gracias a los científicos, es decir, que la ciencia se desarrolla en contextos amplios culturales, económicos, políticos, biológicos con base en lo que los científicos proponen y la sociedad lo apoya y en consecuencia la ciencia y la tecnología dependen de los resultados de la sociedad.

 

  1. DESDE LA EDUCACIÓN LA CULTURA CIENTÍFICA ES UN CAMPO PARA CUALQUIER DISCIPLINA. ¿Qué significa ser científicamente culto? En palabras de Miguel A. Quintanilla. Este interrogante se resuelve desde la concepción misma del ser humano. Valga decir que la experiencia y todo el conocimiento que se consigue a través de la existencia determina si en efecto se es un individuo culto en cuanto a lo científico se refiere. Por un lado, alfabetizado para la ciencia y la tecnología y por el otro entender que conocer la ciencia y su incidencia en la cultura científica le permite comprender de manera más clara los fenómenos sociales y es que hay dos tipos de personas, las cultas e incultas; en las primeras hay unos que comparten y los que no comporten ese conocimiento científico y las segundas que no les importa la ciencia y sus consecuencias en el fin del ser humano y su cultura social. Es por eso que a raíz del interés de conocer el estado de la cultura científica (alfabetización científica) se han generado corrientes tendientes a dar a conocer qué hace la ciencia, cómo lo hace el científico y la comprensión de esos resultados, es decir, ese nivel de conocimientos que comparte la gente con los profesionales científicos y la actitud valorativa, positiva o negativa, de confianza o desconfianza que adoptan los ciudadanos con respecto a ese conocimiento de las actividades científicas. (Miguel Quintanilla)

Ahora bien, hablar de cultura científica requiere por un lado que se comparta el conocimiento y por el otro se desarrollen tareas precisamente para adecuar la investigación a los sistemas educativos e igualmente estos vayan de la mano de alguna manera con el método científico a pesar de sus detractores; además queda demostrado que en efecto esa cultura científica ha quedado a la vista a raíz del coronavirus y todas sus variantes, pues los datos existentes no han confirmado el origen del mismo y además su avance y destino final, además en el concepto y manejo del medio ambiente en donde el hombre ha influido por un lado en evitar el deterioro de la naturaleza y por el otro ha conocido los métodos para preservar esta.

Queda demostrado que lo complejo  de la situación social actual, de su interacción con la ciencia y tecnología no permiten tener claridad acerca de la existencia y evolución del hombre, ello aunado al hecho a que como dice Harari “el humanismo liberal va dejando paso al tecnohumanismo”, esto es, lo humano va lento mientras que lo tecnológico corre a pasos agigantados, haciendo que en efecto esa complejidad de la subsistencia del hombre lo lleve a pensar  en cuál es su posición en el universo y si su tarea está completada.

Sin embargo, se presenta una dificultad, muchos ciudadanos no entienden que la ciencia y la tecnología van de la mano con esos resultados; la cultura científica se ve como algo muy ajeno a la cultura ciudadana; en el sector social no hay una comprensión de que la cultura científica no puede estar divorciada de la ciencia y la cultura. De otro lado, el científico no es conocido como un buen comunicador dada su profesión y a veces el poco contacto con las personas alejadas precisamente de ese cientificismo.

  1. AHORA BIEN, QUÉ ES LO ESENCIAL DE LA CULTURA CIENTÍFICA: “La cultura científica, es o mejor la ciencia es la parte esencial de la cultura científica, hablamos de la cultura de los hombres” Miguel Ángel Quintanilla), por un lado es obligación que la sociedad conozca más de la ciencia científica y por el otro, que el Estado brinde más apoyo en la relación ciencia y sociedad, además de dirigir un discurso coherente a la sociedad, como ejemplo tenemos el caso del COVID, en donde en un principio se escondió la información sobre este mal y poco a poco se ha ido suministrando información más detallada de este, desde lo científico y lo social.

Y es que Colombia necesita científicos de mente abierta, aquellos que sepan comunicar la ciencia, explicar el contenido de la misma, avances y desarrollos, pero es bien sabiendo que esta clase de personajes no tienen la capacidad de dar a entender su trabajo, pues su lenguaje es demasiado técnico, lo cual inhibe la intelección del ciudadano de a pie, es decir, vivimos en una “incultura científica” (Margarita Vásquez), o como dice Carlos Casasus (México) hay “una flojera monumental del científico para explicar el resultado social de la investigación” y por ello se debe formar en cómo funciona la ciencia, máxime que la alfabetización requiere más profundidad en cuanto a los postulados básicos de la ciencia y por ello se debe hacer un esfuerzo  para comunicar más, y evitar la desvalorización de la ciencia.

Nos encontramos ante un desafío acerca del mal uso de la ciencia, ello por la catástrofe ambiental que se tiene y además hay una desigualdad creciente del poder educativo, pues la ciencia y la tecnología son ajenos a los mayores sectores populares; de ahí que se deba involucrar no solo a los científicos viejos sino a los jóvenes, como los llamados a innovar desde el nivel científico y además a que la ciencia se debe orientar hacia las grandes preocupaciones.

Aquí lo que se presenta es un divorcio entre ciencia y sociedad por lo que se debe promover todo lo relacionado con la cultura científica desde la escuela con una perspectiva filosófica, que permita enriquece el ambiente argumentativo, se desarrolle la crítica y la creatividad; pues estas son ese espacio de reflexión ética (Pablo Romero-Uruguay), para orientar la tecnología hacia las preocupaciones y la solución de estas dentro del entorno vital de la sociedad. Y al formar a través de la cultura científica, hace que el ciudadano permanezca informado entre “nosotros”, la sociedad, la ciencia y la educación.

No pretendemos formar científicos, lo que si se quiere es evitar aquello de “no queremos ser científicos”, teniendo en cuenta que ciencia se hace desde el momento de hacer a través de las experiencias, del conocimiento acumulado a través de los años y la práctica profesional, por lo que se requiere es desmitificar la ciencia y el cuento del método científico, lo que si se debe hacer es desarrollar la capacidad de enfrentar los retos de la cultura científica, pero apoyados en el saber de los ciudadanos, puyes en últimas tenemos que “aprender a vivir entre contradicciones” (Martin Parcelis)

  1. Surge un interrogante: ¿QUÉ NOS HA PASADO A LOS FILÓSOFOS DE LA CIENCIA?, por qué no se ha dado a comprender “la epistemología del saber común, del sentido común” (Parcelis), en dónde quedó aquello de buscar juntos una respuesta a los interrogantes sobre la naturaleza humana, la ética y la incidencia de la ciencia y la tecnología en el devenir social del ser humano. La diferencia se encuentra en que ahora tenemos planteamientos más sofisticados, algunas veces suenan a ciencia ficción, es decir, que lleva implícito el pensamiento complejo y la complejidad de los fenómenos sociales; de ahí que ahora ese pensamiento de base es importante cuando tiene respaldo o existe un testigo dentro de ese debate científico para determinar su en efecto ese concepto de cultura científica se viene adaptando a ese quehacer científico de manera tal que se destaque especialmente dentro del estudio de la ciencia y la tecnología.

“A veces los filósofos hablan como eruditos y en ocasiones la filosofía no se entiende porque peca de erudición. Los presocráticos no eran eruditos, empezaron de cero. Por eso, los científicos en estos momentos tienen algo de presocráticos; ellos miran la naturaleza, la condición humana, observan y sacan sus conclusiones sin citar a nadie. Los científicos nos ayudan a los filósofos a ser claros y a plantear las cosas casi ingenuamente” (Víctor Gómez), por ello desde la filosofía se propende por construir sentido común y el saber común, y que ese formato de método científico sea asequible al ciudadano.

Qué nos falta entonces, lo relativo al concepto de cultura científica y que se da, de buena parte desde el comportamiento evolutivo, valga decir, desde el hogar, la escuela, la universidad y el desarrollo profesional, pues no se concibe esa contradicción del tiempo con la economía de la atención, que no permita reivindicar la necesidad que los ciudadanos accedan a la cultura científica, precisamente desde esa posición de ciudadanos, y no como consumidores y ni como usuarios de la ciencia, sino como ciudadanos responsables de la ciencia. Es que la ciencia no se desarrolla gracias a los científicos, esta se desarrolla en contextos muchos más amplios: culturales, políticos, económicos, y biológicos con base en lo que proponen los científicos y la misma sociedad apoya. Esa relación en búsqueda de respuestas por un lado sobre la condición humana y por el otro, comprender que el espíritu científico debe impregnar a toda la sociedad democrática y existir además un diálogo desde lo cultural y lo científico para comprender que “la ciencia es emoción y asombro” (Margarita Vásquez) y se insiste  en que hay que formar en cómo funciona la ciencia para entender ese resultado dentro de la cultura científica que se pretende implementar, sostener  y evolucionar en la educación y la sociedad., y ahí es en donde “nosotros” estamos involucrados desde el aspecto cognitivo y en generar nuevas estrategias que hagan sostenible lo que se denomina “elogio del cientificismo” al que alude Mario Bunge dentro de esa guerra cultural y científica que se ha dado en el Siglo XX y lo que va del Siglo XXI.

Para terminar, “se hace referencia al logro de generar una cultura científica que contribuya a que los educandos sean capaces de desarrollar opiniones personales críticas e informadas sobre asuntos públicos relacionados con la ciencia y la tecnología más allá del conjunto de conocimientos concretos que puedan tener sobre un asunto o circunstancia particular” (Noemí Sanz Merino), y no solo en los estudiantes de cualquier nivel, sino que el ciudadano del común se implique en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la sociedad para defender esa capacidad y habilidad de valorar la propia información y que el acceso a la misma sea la base de una futura acción participativa.

 

C O N C L U S I O N E S:

De otro lado, para llegar precisamente a esa instancia debemos comprender el término cultura científica y si este se desarrolla a través de la educación colombiana o influyen otras instancias para mejorar precisamente esa falencia que se tiene, la cuestión no es sencilla pero tampoco difícil, viene ahí la intelección de la diferencia entre las personas cultas e incultas, unas preparadas para la investigación mientras otras no tanto.

LA IMPORTANCIA DE INCREMENTAR LA CULTURA CIENTÍFICA SE JUSTIFICA CON BASE EN ESTOS ARGUMENTOS:

  1. Incrementa los recursos humanos, que se convierten en el potencial técnico e innovador del desarrollo científico
  2. La adquisición de la cultura científica lleva a la percepción positiva de la ciencia y por ende en el apoyo del sistema de ciencia y tecnología
  3. Incrementa la comprensión del vocabulario científico básico y sobre el impacto de la ciencia y la tecnología en la sociedad.
  4. Genera un cambio cognitivo en los sujetos receptores fácilmente evaluable y medible a través de la mejora en la alfabetización científica.
  5. La desconfianza social hacia ciertos aspectos del progreso científico y tecnológico desaparecen, ante el avance de la contextualización de la influencia de la ciencia en la sociedad y su medio ambiente.
  6. Facilita la lectura de una publicación científica y la comprensión de los conceptos y las construcciones científicas de este.
  7. Justifica tener a la cultura científica como condición necesaria para una toma de decisiones que se puedan considerar razonablemente adecuadas.

 

BIBLIOGRAFIA:

http://www.diegozuluagao.com

https://elpais.com/sociedad/2012/10/29/actualidad/1351539334_337587.html

GAVIRIA. A. Siquiera tenemos las palabras. Ariel. 2020 Bogotá

Harari Y.N. Homo Deus Debate 2020 Barcelona

Frankl V. El hombre en busca de sentido. Herder 2013 Barcelona

Quintanilla M. A. Filosofía ciudadana. Trotta Barcelona 2020

Y otros libros relacionados con el tema

https://elpais.com/ciencia/2021-04-21/ser-creativo-permitio-sobrevivir-al-homo-sapiens.html

https://www.youtube.com/watch?v=emBL0XqNjfE

https://maquinta.wordpress.com/category/cultura-cientifica/

http://eulac-focus.net/news/cultura-cientfica-y-polticas-de-la-ciencia-por-miguel-ngel-quintanilla/

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