Olvidamos el sonido del espacio en el que basamos la intelección de las imaginaciones metálicas del ser humano. Caminamos por el espacio como astronautas pero sin rumbo, buscando una huella que se ha quedado inmersa en nuestra conciencia.
Los momentos efímeros a los que el ser humano se enfrenta en su quehacer diario con incontables, pero también a aquellos en los que estamos alternativamente con emoción, por intriga o por estupor, una carta (escrita o email) produce un efecto hondo a veces, eficaz otras, intercambio de conceptos con un fin determinado.
Vemos a diario como las empresas cambian sus estructuras, directores vienen, directores van, subdirectores bajan y otros suben, cargos aparecen y

desaparecen al antojo de los estructuralistas, mejorando según ellos la productividad, elevando las estadísticas, relativizando procesos y procedimientos, tendientes a lograr la consecución de los objetivos y metas.
Para aquellos que han visto la película “Comer, Rezar y Amar” interpretada por Julia Roberts, se habrán dado cuenta acerca del tratamiento que se le da al concepto de Almas Gemelas, para algunos estas si existen, para otros no tanto, y otros más buscan esta para asimilarla a su existencia. Sin embargo, se dice que es la persona con la que se encaja perfectamente y a lo que aspiramos todos.