“No vivimos en un reino de violencia, sino en un reino de información que se hace pasar por libertad.” (Byung-Chul Han)
El ser humano contemporáneo vive atrapado en una paradoja inquietante: posee más información que nunca, pero menos paz interior; dispone de mayores avances tecnológicos, aunque cada vez tiene menos capacidad de contemplación y silencio. Vivimos hiperconectados al mundo, pero profundamente desconectados de nosotros mismos. En medio de esta contradicción emerge una realidad que la sociedad suele minimizar: el estrés y, especialmente, su forma destructiva conocida como distrés.







