“Repensar al hombre detrás del mito, dos mil años después” (D. Zuluaga O.)
Hay una pregunta que incomoda más de lo que parece: ¿qué pasa si dejamos, por un momento, la divinidad de Jesús a un lado y miramos solo al hombre? No para negar nada, sino para entender algo que suele perderse entre dogmas y devociones: que un carpintero de Galilea propuso una forma distinta de estar en el mundo, y que esa propuesta sigue interpelándonos cada vez que nos preguntamos quiénes somos y hacia dónde vamos.





