¿Cómo pensar como seres que vivimos en la escuela de las atracciones? Quizá recorremos lo que Gregorio Luri ha llamado la dignidad del mediocre; quizá nos encontramos en lo que se conoce como la filosofía de lo inacabado; o tal vez habitamos, sencillamente, una atmósfera cargada de instituciones desconocidas, con una política convertida en un cuadrilátero donde no cesan los enfrentamientos y con una verdad y una belleza sustituidas por la apariencia y el mercado. Este texto sostiene que, ante ese panorama, la filosofía de lo inacabado, que acepta nuestra imperfección, solo se vuelve transformadora cuando se vive en copertenencia, es decir, cuando reconocemos que nos pertenecemos unos a otros.
Diego Mario Zuluaga O.
DEL CONOCIMIENTO AL TRABAJO: ¿QUÉ ESPERA LA SOCIEDAD DE NOSOTROS?
Conocimiento, trabajo, Inteligencia Artificial y responsabilidad en una sociedad que necesita algo más que trabajadores.
“No hay ninguna razón para arriesgar 8.000 millones de vidas para hacer un poco más ricos a unos pocos.” Roman Yampolskiy, profesor asociado de la Universidad de Louisville
Vivimos en una época que ha hecho del conocimiento una de sus mayores fuentes de poder. Nunca la humanidad había dispuesto de tantas posibilidades para aprender, investigar, comunicar y transformar la realidad. Sin embargo, paradójicamente, mientras proclamamos que vivimos en la sociedad del conocimiento, buena parte de nuestras preocupaciones siguen girando alrededor de una pregunta mucho más elemental: ¿para qué sirve lo que sabemos?
LO QUE ESCRIBÍ A LOS 17 AÑOS Y TODO LO QUE NO SABÍA QUE NO SABÍA (Sobre la Vida)
Hace casi cincuenta años, en un aula de bachillerato en Pereira, escribí que la vida era una misión que debía descubrir. Que, si era bueno, me pasarían cosas buenas. Que mi destino era mío y de nadie más. Lo escribí con la seguridad absoluta que solo se tiene a los diecisiete años, cuando todavía no sabemos cuánto no sabemos.
Volví a leer ese texto hace poco. Y descubrí algo incómodo: seguía teniendo razón en lo esencial y equivocado en casi todo lo demás.
LA NECROPOLÍTICA: ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA ADMINISTRACIÓN DE LA MUERTE
¿qué ocurre con la democracia cuando el poder político, armado o económico comienza a decidir quién puede vivir dignamente, quién queda excluido y quién puede ser sacrificado en nombre de determinados intereses?
La palabra necropolítica fue acuñada y desarrollada por el filósofo y politólogo camerunés Achille Mbembe en desarrollo de un ensayo del mismo nombre en el año de 2003. En el documento hace alusión al uso del poder social, político y militar para decidir quién puede vivir y quién debe morir, o a qué condiciones de muerte y precariedad se expone a las personas.
TIEMPO Y OCIO III Una Mirada Integradora
TIEMPO Y OCIO III – Una Mirada Integradora
«Las representaciones del tiempo son componentes esenciales de la conciencia social; el tiempo ocupa un primer plano en la concepción del mundo que caracteriza a tal o cual cultura» (A. Y. Gurevitch, El tiempo como problema cultural).
I. EL VALOR QUE LE DAMOS AL TIEMPO Y AL OCIO
Es el ser humano, en su dimensión más propia, quien otorga valor tanto al tiempo como al ocio, y quien decide a cuál de los dos concede mayor importancia, sabiendo que entre ambos existe una relación simbiótica. Es también quien determina qué parte de ese tiempo se convierte en tiempo que aparentemente no produce nada —lo que solemos llamar ocio— y quien permite que ese tiempo transcurra, lento e inexorable, a través de su existencia.
ANTROPOLOGÍA, ARQUEOLOGÍA Y FILOSOFÍA. GRACIAS POR EXISTIR
I. LA ILUSIÓN DE LOS ORÍGENES Y LA ARQUITECTURA DE LA INTERIORIDAD
Aterrizamos en la existencia como invitados a una representación cuyos decorados ya han sido erigidos. Habitamos una arquitectura física, conceptual y lingüística que no diseñamos; caminamos sobre senderos modelados por la devoción, el dolor y la inventiva de almas cuyos nombres la historia ha preferido olvidar. Y, sin embargo, el hombre moderno padece la tentación constante del adanismo: la pretensión ingenua de que la historia recomienza con su propia conciencia y de que el presente se erige como el único horizonte válido para juzgar la totalidad del misterio humano.
LA GRAN MENTIRA DEL PRESENTE: POR QUÉ NO SOMOS NI MÁS LISTOS NI MÁS ORIGINALES QUE NUESTROS ANTEPASADOS
“Conservo las curiosidades de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, como anciano, intento nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado” (Edgar Morin)
I. LA ILUSIÓN DEL PUNTO DE PARTIDA
Llegamos a un escenario que ya estaba montado antes de nuestro primer aliento. Habitamos paisajes urbanos y rurales cuya topografía fue modelada por manos cuyos nombres la historia ha olvidado; nos expresamos en lenguas cuyos matices se fraguaron a lo largo de milenios; adoptamos normas, ritos sociales y categorías de pensamiento que jamás elegimos. Y, sin embargo, la cultura contemporánea padece un adanismo patológico: la persistente ilusión de que la historia humana recomienza con cada generación y de que el presente es el único tribunal capacitado para juzgar la totalidad de la experiencia terrenal.
EL DERECHO A LA FELICIDAD DEL SER HUMANO COMO OBJETO DE EDUCACION
“El mayor error educativo ha sido decirles a los jóvenes que solo importa la felicidad y que lograrla es muy fácil” (José Antonio Marina, filósofo) La pregunta inicial de este artículo es si ¿el individuo está programado para tolerar la frustración de no ser feliz o no haber sido preparado para ello? Cuál es entonces … Leer más
PROYECTO DE ÉTICA MUNDIAL II: VEINTE AÑOS DESPUÉS
Nota del autor: el núcleo de este artículo lo escribí en 2005, cuando cursaba Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomás de Pereira. Lo que sigue es esa idea original, releída, ampliada y confrontada con lo que el mundo se ha convertido desde entonces.
I. EL DIAGNÓSTICO DE UN ESTUDIANTE EN 2005
Razón tenía —y sigue teniendo— Hans Küng cuando advirtió que el ambiente del dogmatismo estaba afectando a la modernidad, y que en consecuencia se propendía por una teología de la libertad en la que primara el cumplimiento de los principios filosóficos de la catolicidad.[1] Escribía entonces que estábamos a años luz de esos principios, porque solo se mide al hombre por su éxito, sus ingresos y sus apariencias, mientras la desigualdad campea frente a la soberbia del sistema, del Estado, del legislador y del ejecutivo. No era una intuición original: era, más bien, la constatación de un joven filósofo que veía cómo las conquistas occidentales de la ciencia, la tecnología y la economía —a las que cada día nos apegamos más— nos iban dominando en lugar de liberarnos, hasta el punto de que el desencantamiento de las ideologías de progreso nos llevaba a una bancarrota que ya no era solo material, sino también espiritual.
¿EXISTE LA HUMILDAD INTELECTUAL EN ESTOS TIEMPOS DE POSMODERNIDAD?
“Me apoyo en hombros de gigantes para que la idea se mejore y la ciencia siga avanzando. ¿En qué hombros nos apoyamos? ¿Son realmente gigantes o espejismos?” (Roberto Merton)
INTRODUCCIÓN
La denominada era de la posverdad se caracteriza por un contexto en el que los hechos verificables tienden a perder influencia frente a las emociones, las creencias personales y los discursos que confirman las posiciones previamente asumidas. Oxford Dictionaries definió la posverdad como aquella circunstancia en la que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a las convicciones personales. En este escenario, la pregunta por la humildad intelectual adquiere especial relevancia, puesto que la circulación acelerada de información no garantiza, por sí misma, una mejor comprensión de la realidad.

