Una arqueología del discurso en tiempos de crisis
“El humano es un ser que está constantemente en construcción, pero también, y de manera paralela, siempre en un estado de destrucción (José Saramago)
LA CARTOGRAFÍA DE LAS PALABRAS Y LAS COSAS
Michel Foucault, en Las palabras y las cosas (1966), propone que todo sistema de pensamiento está organizado por un episteme, una estructura invisible que determina qué puede ser dicho, pensado y conocido en cada época[1]. Lejos de ser un instrumento neutral, el lenguaje constituye el mapa de la realidad: nombrar es, en cierta medida, crear. Esta cartografía del verbo no es inocente; obedece a relaciones de poder que configuran quién tiene el derecho de hablar y qué formas de discurso son legitimadas por el orden social vigente.




