“En demasiados momentos de la historia la humanidad creyó que podía derrotar una idea expulsando a quien la expresaba.” (Diana Cohen Agrest, filósofa argentina)
En muchas ocasiones confundimos escuchar con aprobar. Un argumento se escucha para examinarlo, y después puede ser contradicho, aceptado o refutado; sin embargo, cuando algo nos incomoda, es habitual que aparezcan las protestas, que las instituciones se inquieten y que la discusión se cierre haciendo desaparecer a la persona que la provoca. De este modo, la idea resulta derrotada de entrada, sin dejar espacio al debate.