El presente artículo examina la cosmovisión del ser humano a partir de dos marcos complementarios: la holosofía, entendida como un enfoque integrador entre ciencia y espiritualidad, y la filosofía clásica, en su indagación sobre el cuerpo, la mente y el espíritu. Se sostiene como tesis central que la formación de un nuevo estado de conciencia requiere articular tres planos —el biográfico, el corporal-espiritual y el social— dentro de un marco teórico común, en contraste con la fragmentación característica de la condición posmoderna.