Existe una pregunta que la academia evita con demasiada elegancia: ¿por qué ciertos filósofos llenan auditorios y transforman el modo en que millones de personas entienden el mundo, mientras otros —igual de rigurosos, igual de honestos— no logran salir de las notas al pie de sus colegas? No es una pregunta cómoda. Mezcla algo tan noble como el pensamiento con algo tan mundano como la estrategia. Pues la influencia filosófica no es un accidente de la lucidez. Nunca lo fue.
trascendencia
DEL HOMBRE MEDIOCRE AL PENSAMIENTO CATEDRAL: AMOR, FAMILIA Y HUMANISMO COMO HORIZONTE DE EVOLUCIÓN
En su obra El hombre mediocre, el pensador argentino José Ingenieros planteaba una crítica profunda a aquel individuo que renuncia a la excelencia, que vive sin ideales y que se adapta pasivamente a lo dado. El hombre mediocre —decía— no construye, no proyecta, no trasciende. Su existencia se agota en el presente inmediato, sin visión ni propósito.
En contraste con esta figura surge hoy una necesidad urgente: recuperar lo que podríamos llamar el pensamiento catedral.
El pensamiento catedral: construir más allá de la vida propia
El pensamiento catedral va más allá del aquí y del ahora. Es la capacidad de concebir proyectos cuyo horizonte supera la propia existencia. Así como las grandes catedrales medievales —como la de Canterbury, cuya construcción se extendió por siglos— fueron iniciadas por generaciones que sabían que no verían su culminación, el ser humano contemporáneo está llamado a construir obras, ideas y sociedades que lo trasciendan.
LA ETICA EN LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
(Hay gente que se considera estaciones, y otros que buscan trenes a los que subirse y compartir camino.)
Se genera una gran pregunta, pues el interpretar la ética frente a la inteligencia artificial (IA) no es simplemente oponerse a la tecnología, sino entender cómo los valores humanos deben guiar su desarrollo y aplicación, ya que no se trata de estar “en contra” de la IA, sino buscar los límites éticos con el fin de evitar que su uso cause daños.
