El verdadero peligro no estriba en que los computadores piensen como los seres humanos, sino que éstos piensen como los computadores.”[1] Es un hecho cierto que nos encontramos frente a la era de la comunicación y la transformación en todos los sentidos, especialmente en el aspecto tecnológico en donde la dependencia del hombre frente a las máquinas ha sido evidente.





