La pregunta que surge es ¿cómo estamos percibiendo desde los sentidos, la situación actual del país y de las naciones y del universo? El presente deviene precisamente de la “liquidez” de la objetividad; inicialmente identificar la crisis y sus momentos para determinar si en verdad el Ethos en todo su conjunto está permeando la intelección e introspección del hombre.
PENSAMIENTO LATINO
NUESTRO NIVEL DE DETERMINACION EN LA PANDEMIA
El filósofo nos lleva a descubrir la historia de la determinación social. (Josè Rafael Herrera)
Después de un año de pandemia y de pensar en sentido reconstructivo, observamos que el pasado sigue estando atrás como esa mirada inquisidora frente a lo que se ha dejado de hacer bien, para centrarnos en un presente todavía más incierto ante la incertidumbre, la improvisación y la falta de un norte existencial, lo cual conlleva a concluir que n
o se tiene futuro cercano, cuando la sociedad muere lentamente ante la inoperancia política y gubernamental, además que se ha dejado de creer en la institucionalidad.
PANDEMIA – PANICO COLECTIVO
Es un hecho cierto que el coronavirus ha estado presente a través de los años en nuestra sociedad, unas veces camuflado en el hombre, otras veces en la sociedad y unas en grandes poderes económicos, por lo que este ha generado un pánico colectivo, desde miedo al contagio hasta el acercarme al otro, por no transgredir las normas de cuidado.
EL HOMBRE FATIGADO
El ser humano se encuentra fatigado al enfrentar lo que viene ocurriendo en los últimos tiempos, aunado a ello la incomprensión de su existencia por la influencia de las situaciones generadoras de estrés, y que han llevado a la necesidad de interrogar al individuo acerca de la comprensión de la felicidad, en los términos que la define Harari: “la felicidad consiste en ver que la vida de uno en su totalidad tiene sentido y vale la pena”; pero también independiente de esa felicidad identificar aquello que no permite la evolución de la existencia con todas sus consecuencias.
LA FILOSOFÍA EN TIEMPO DE PANDEMIA
La historia con todas sus facetas ha contado el trasegar de la filosofía y su incidencia en cada uno de los fenómenos a los que nos hemos enfrentado, y hemos aprendido a vivir de lo esencial (F. Torrealba), y de alguna forma discutimos de las cosas fundamentales, y para ello tenemos en cuenta el lenguaje o la manera de cómo transmitir la misma, incluso por radio, revistas, televisión y por ello esta tiene que ver con el proyecto de vida dentro de esa democracia global.
UN FUTURO CON EL CORONAVIRUS
UN FUTURO CON EL CORONA-VIRUS
La palabra corona-virus está siendo satanizada, si bien es cierto esta misma es peligrosa por su contenido físico (virus) en su conceptualización se está dando lo que han llamado el síndrome de la desinformación; por un lado una gran cantidad de noticias por todos los medios mostrando la peligrosidad del virus, pues mientras “la información fortalece, la desinformación desempodera al poner en peligro vidas y conducir a la confusión y a la discordia”[1], de ahí que está originando, odios, racismo, xenofobia en virtud de su contenido emocional.


