Respeto, autoridad y falta de identidad
“En la actualidad, la sociedad se está escindiendo a ojos vistas en grupos que se oponen de manera hostil e irreconciliable. A quien exprese una opinión divergente se le declara inmediatamente como enemigo.” (Byung-Chul Han)
1. UNA MÁSCARA DESDIBUJADA
Vivimos un tiempo en que la sociedad, como advierte Han, se escinde en grupos hostiles e irreconciliables, y quien disiente es declarado enemigo antes de ser escuchado.[1] En ese clima ocurre algo más hondo que una simple descortesía: la sociedad ya no respeta ni se hace respetar, y llega a creer que irrespetar nos vuelve mejores personas, más libres y más auténticos. La máscara, esa forma que durante siglos permitió presentarse ante los demás con medida y reserva, se ha desdibujado hasta volverse irreconocible.
