La universidad en América Latina arrastra una inercia histórica que la ha mantenido atada a esquemas virreinales, evolucionando a un ritmo dolorosamente lento en comparación con las urgencias éticas de nuestro tiempo. Tras la fachada de la modernización, la competencia encarnizada entre instituciones ha despojado a la universidad de su espíritu original, convirtiéndola en un nicho de mercado y en una fábrica de fuerza productiva. Al abandonar el cultivo del pensamiento, el cuidado de la Tierra y la comprensión del tiempo que nos habita, la educación superior ha terminado por adiestrar para el consumo fútil y la producción vacía. En el fondo, este modelo revela una trágica paradoja: la universidad contemporánea enseña a competir, pero ensancha el miedo a la muerte porque ha renunciado a su tarea más urgente: enseñarnos a aprender a vivir.
INVESTIGACION
LA UNIVERSIDAD EN DISPUTA: ENTRE EL PODER, EL CONOCIMIENTO Y LA FORMACIÓN HUMANA
Entre las transformaciones políticas, las exigencias del mercado y los avances tecnológicos, la universidad latinoamericana enfrenta el desafío de renovarse sin renunciar a su autonomía, su responsabilidad social y su vocación humanista.
- La universidad: una institución entre el conocimiento y el poder
Toda reflexión sobre la renovación universitaria debe partir de una pregunta fundamental: ¿para qué sirve, en el fondo, la educación superior?
Joseph Ratzinger, en su reflexión sobre la relación entre fe, razón y universidad, reivindicó la necesidad de mantener abierta la búsqueda de la verdad.[1] Esta aspiración no se agota en la adquisición de conocimientos técnicos ni en la preparación para una profesión: también busca comprender el mundo, orientar la existencia y reconocer aquello que hace posible una vida digna y responsable. Desde otra tradición filosófica, Sócrates recordaba que una vida sin examen pierde parte de su sentido.
ELOGIO DE LA MÁSCARA: SIN RESPETO Y SIN AUTORIDAD
Respeto, autoridad y falta de identidad
“En la actualidad, la sociedad se está escindiendo a ojos vistas en grupos que se oponen de manera hostil e irreconciliable. A quien exprese una opinión divergente se le declara inmediatamente como enemigo.” (Byung-Chul Han)
1. UNA MÁSCARA DESDIBUJADA
Vivimos un tiempo en que la sociedad, como advierte Han, se escinde en grupos hostiles e irreconciliables, y quien disiente es declarado enemigo antes de ser escuchado.[1] En ese clima ocurre algo más hondo que una simple descortesía: la sociedad ya no respeta ni se hace respetar, y llega a creer que irrespetar nos vuelve mejores personas, más libres y más auténticos. La máscara, esa forma que durante siglos permitió presentarse ante los demás con medida y reserva, se ha desdibujado hasta volverse irreconocible.
DEL CONOCIMIENTO AL TRABAJO: ¿QUÉ ESPERA LA SOCIEDAD DE NOSOTROS?
Conocimiento, trabajo, Inteligencia Artificial y responsabilidad en una sociedad que necesita algo más que trabajadores.
“No hay ninguna razón para arriesgar 8.000 millones de vidas para hacer un poco más ricos a unos pocos.” Roman Yampolskiy, profesor asociado de la Universidad de Louisville
Vivimos en una época que ha hecho del conocimiento una de sus mayores fuentes de poder. Nunca la humanidad había dispuesto de tantas posibilidades para aprender, investigar, comunicar y transformar la realidad. Sin embargo, paradójicamente, mientras proclamamos que vivimos en la sociedad del conocimiento, buena parte de nuestras preocupaciones siguen girando alrededor de una pregunta mucho más elemental: ¿para qué sirve lo que sabemos?
LA NECROPOLÍTICA: ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA ADMINISTRACIÓN DE LA MUERTE
¿qué ocurre con la democracia cuando el poder político, armado o económico comienza a decidir quién puede vivir dignamente, quién queda excluido y quién puede ser sacrificado en nombre de determinados intereses?
La palabra necropolítica fue acuñada y desarrollada por el filósofo y politólogo camerunés Achille Mbembe en desarrollo de un ensayo del mismo nombre en el año de 2003. En el documento hace alusión al uso del poder social, político y militar para decidir quién puede vivir y quién debe morir, o a qué condiciones de muerte y precariedad se expone a las personas.
TIEMPO Y OCIO III Una Mirada Integradora
TIEMPO Y OCIO III – Una Mirada Integradora
«Las representaciones del tiempo son componentes esenciales de la conciencia social; el tiempo ocupa un primer plano en la concepción del mundo que caracteriza a tal o cual cultura» (A. Y. Gurevitch, El tiempo como problema cultural).
I. EL VALOR QUE LE DAMOS AL TIEMPO Y AL OCIO
Es el ser humano, en su dimensión más propia, quien otorga valor tanto al tiempo como al ocio, y quien decide a cuál de los dos concede mayor importancia, sabiendo que entre ambos existe una relación simbiótica. Es también quien determina qué parte de ese tiempo se convierte en tiempo que aparentemente no produce nada —lo que solemos llamar ocio— y quien permite que ese tiempo transcurra, lento e inexorable, a través de su existencia.
LA GRAN MENTIRA DEL PRESENTE: POR QUÉ NO SOMOS NI MÁS LISTOS NI MÁS ORIGINALES QUE NUESTROS ANTEPASADOS
“Conservo las curiosidades de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, como anciano, intento nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado” (Edgar Morin)
I. LA ILUSIÓN DEL PUNTO DE PARTIDA
Llegamos a un escenario que ya estaba montado antes de nuestro primer aliento. Habitamos paisajes urbanos y rurales cuya topografía fue modelada por manos cuyos nombres la historia ha olvidado; nos expresamos en lenguas cuyos matices se fraguaron a lo largo de milenios; adoptamos normas, ritos sociales y categorías de pensamiento que jamás elegimos. Y, sin embargo, la cultura contemporánea padece un adanismo patológico: la persistente ilusión de que la historia humana recomienza con cada generación y de que el presente es el único tribunal capacitado para juzgar la totalidad de la experiencia terrenal.
PROYECTO DE ÉTICA MUNDIAL II: VEINTE AÑOS DESPUÉS
Nota del autor: el núcleo de este artículo lo escribí en 2005, cuando cursaba Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomás de Pereira. Lo que sigue es esa idea original, releída, ampliada y confrontada con lo que el mundo se ha convertido desde entonces.
I. EL DIAGNÓSTICO DE UN ESTUDIANTE EN 2005
Razón tenía —y sigue teniendo— Hans Küng cuando advirtió que el ambiente del dogmatismo estaba afectando a la modernidad, y que en consecuencia se propendía por una teología de la libertad en la que primara el cumplimiento de los principios filosóficos de la catolicidad.[1] Escribía entonces que estábamos a años luz de esos principios, porque solo se mide al hombre por su éxito, sus ingresos y sus apariencias, mientras la desigualdad campea frente a la soberbia del sistema, del Estado, del legislador y del ejecutivo. No era una intuición original: era, más bien, la constatación de un joven filósofo que veía cómo las conquistas occidentales de la ciencia, la tecnología y la economía —a las que cada día nos apegamos más— nos iban dominando en lugar de liberarnos, hasta el punto de que el desencantamiento de las ideologías de progreso nos llevaba a una bancarrota que ya no era solo material, sino también espiritual.
CUANDO LA TIERRA TIEMBLA, TAMBIÉN TIEMBLA LA MENTE
LA CONFIANZA, TERREMOTO Y MENTE
El mundo que tenemos no es definitivo y eso nos recuerda una y otra vez que la condición humana consiste en interpretarse a sí mismo y, por esa vía, inventarse. (C. Peña)
Lo ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, particularmente en los departamentos del Valle del Cauca, Chocó, Quindío, Caldas y Risaralda, y de manera especial en Pereira, mi ciudad, nos recuerda una verdad difícil de aceptar: existen momentos en los cuales el ser humano no puede luchar contra la naturaleza ni controlar sus consecuencias.
FENÓMENO POLÍTICO COLOMBIANO II, DOMINACIÓN SIMBÓLICA Y CRISIS DE LA DEMOCRACIA
Introducción La primera versión de este documento fue escrita en 2002, en el contexto de la formación universitaria del autor en la licenciatura en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás, VUAD, en Colombia. En aquel momento, el análisis del fenómeno político colombiano y latinoamericano surgía como una lectura inicial, aún abierta, sobre … Leer más


