“La toma de conciencia de la fragilidad y caducidad de la vida,
¡expondrá a los hombres a fijarse nuevas prioridades!” (D. Grossman)
Estamos dispuestos a doblegar o romper las reglas para desafiar ese status quo en el que nos encontramos o por el contrario vamos en búsqueda de aquellos que nos ayudan a crear nuevas formas de pensar, de actuar y hasta de ser, para alcanzar nuevos retos o mejorar lo que somos o tenemos o para cambiarnos sí mismo o al universo.
“Así como el individuo reza para seguir pecando, la sociedad se indigna para seguir en las mismas” (Mauricio García). El individuo es indiferente frente a lo que hacen los demás y en efecto ello está sucediendo no solo en Colombia sino a nivel mundial; nada nos duele hasta que no nos toca, basta ver la actitud de migrantes e inmigrantes, en espera frente a las embajadas o zonas fronterizas, centros hospitalarios.
En artículos anteriores hice referencia a la influencia del miedo en la existencia del hombre, al miedo y sus consecuencias, al pensar o al morir, sin embargo, el miedo asecha continuamente al ser humano y nos encontramos en un momento crucial de nuestra existencia, que incluso hoy ha cambiado la forma de ver la vida y el convivir de la misma. 
Es un hecho cierto que las nuevas tecnologías han adelantado el conocimiento a pasos agigantados, hasta el punto de pensarse en el desarrollo de u
na cuarta revolución industrial, pues se deben afrontar los nuevos desafíos en cuanto a lo tecnológico, lo industrial, en la comunicación e incluso en los mismos sistemas computacionales.