Este escrito busca invitar a la reflexión sobre cómo nuestras ideas construyen el futuro, recordando que la Tierra es el único texto que no podemos permitirnos malinterpretar.
(La hermenéutica del pensamiento y las imágenes apocalípticas no se limitan al estudio del cataclismo, sino que se constituye como un ejercicio de desciframiento de las revelaciones ocultas tras el símbolo y la crisis)
La historia de la humanidad ha estado siempre acompañada por el fantasma del fin. Sin embargo, en nuestra época, las «imágenes apocalípticas» han dejado de ser revelaciones místicas para convertirse en datos estadísticos. Como sociedad, nos enfrentamos a una verdad que la Tierra ya no puede ocultar: el planeta no puede sostener a la futura población humana, ni siquiera a la actual, bajo los parámetros de consumo que rigen nuestro presente.






